lunes, 20 de enero de 2014

Nuevas formas de revolución - Comuna de la Lacandona "La Escuelita"


El principal reto en el México de hoy es resistir una ola de violencia que está despojando y oprimiendo a la gente, y lo que puede precipitar cada vez más brutal represión estatal e incluso una feroz guerra civil. Al mismo tiempo, tenemos que conectar los puntos de resistencia, dándoles una forma de organización adaptada a su naturaleza. Lo que se necesita es construir una fuerza política que puede detener el desastre en curso, prevenir su continuación, y comenzar a reorganizar la sociedad desde abajo hacia arriba.

Hay indicios claros de que tal escenario ya se está desarrollando. Muchas iniciativas se están conectando deseo de la realidad, y dando así un sentido alegre y eficaz para la acción política. Un número creciente de personas están dejando de bailar al son de los poderosos, eligiendo en su lugar para jugar su propia canción. 

El principal catalizador capaz de transformar la sociedad está saliendo de la Comuna Lacandona en Chiapas. Para muchos analistas, tanto los zapatistas y el Subcomandante Marcos son historia: perdieron su oportunidad, ha pasado el tiempo, y son cada vez más irrelevante. Los medios de comunicación han "desaparecido" ellos, sino que ignoran los zapatistas, excepto para descalificarlos. Los aliados y simpatizantes han comenzado a compartir esta impresión. Sin embargo, para los pensadores prominentes como Chomsky, González Casanova, o Wallerstein, el zapatismo es hoy la más radical y tal vez la iniciativa política más importante en el mundo.

Los zapatistas fueron los primeros en desafiar a un estado de ánimo intelectual y político en México que se había entregado a la globalización neoliberal. A partir de ese momento en adelante, la globalización representa una promesa para algunos y una amenaza para los demás, pero todo el mundo se lo tomó muy en serio. Desde 1994, los movimientos antisistémicos han reconocido que el levantamiento zapatista fue una llamada de alerta de que "Otro mundo es posible", una consigna más adelante acuñado por el Foro Social Mundial, cuyos sectores más vigoroso y creativo fueron inspiradas por los zapatistas.

Los zapatistas han sido prominentes en la mirada pública y los medios de comunicación durante 20 años. De hecho, tan sorprendente como puede parecer a aquellos que insisten en olvidarlas y periódicamente enterrarlos, ningún movimiento social o político contemporáneo ha atraído tanta atención del público, tanto en términos cuantitativos como cualitativos.

Una de las razones por la que muchos parecen querer olvidar el zapatismo, para enviarlo al pasado o para reducirlo a unos pocos municipios en Chiapas, es la profundidad de su radicalismo. El reto zapatistas en palabras y hechos todos los aspectos de la sociedad contemporánea. Al revelar la causa raíz de los predicamentos actuales, que desgarran el marco de la sociedad económica (capitalismo), el Estado-nación, la democracia formal y todas las instituciones modernas. También hacen que los medios convencionales y las prácticas de los movimientos sociales y políticos obsoletos. Al reconstruir el mundo desde abajo hacia arriba, que revelan la naturaleza ilusoria o contraproducentes de cambios concebidas o aplicadas de arriba hacia abajo. Su camino fomenta la resistencia a la globalización y el neoliberalismo en todas partes, e inspira a las luchas por la liberación.

Nada acerca de los zapatistas es más importante que su contribución a la esperanza y la imaginación. Según el Mahabharata, el libro sagrado de la India, cuando la esperanza - que áncora de salvación de todos los hombres - es destruida, gran dolor sigue, que es casi igual a la muerte misma. Para Ivan Illich, "el espíritu prometeico ha eclipsado la esperanza. La supervivencia de la raza humana depende de su redescubrimiento como una fuerza social "(Illich 1971, 105-6). Es precisamente este redescubrimiento de que los zapatistas han logrado.

Pandora ", el All-Dar", cerró la tapa de su ánfora antes Hope pudiera escapar. Es hora de reclamar que, en la época en la que el espíritu prometeico amenaza con destruir el mundo, y de las expectativas que generó desaparecer uno tras otro. En la liberación de la esperanza de su prisión intelectual y política, los zapatistas creó la posibilidad de un renacimiento, que ahora está surgiendo en la red de caminos plurales que han descubierto. Siguen siendo una fuente de inspiración para aquellos que caminan por esos caminos. Pero ellos no pretenden administrar o controlar una red de este tipo, que tiene sus propios impulsos, la fuerza y ​​la orientación. Todos lo somos, o podemos ser, zapatistas.


Detrás de nuestra máscara de negro, detrás de nuestra voz armada, detrás de nuestro nombre innombrable, por detrás de lo que se ve de nosotros, detrás de esto, nosotros somos ustedes. Detrás de esto, somos los mismos hombres y mujeres que se repiten en todas las razas, pintadas de todos los colores, hablan en todos los idiomas, y viven en todos los lugares simples y ordinarias. Detrás de esto, somos los mismos hombres y mujeres olvidados, excluidos del mismo, el mismo intolerated, la misma perseguidos, lo mismo que tú. Detrás de esto, nosotros somos ustedes. (Los zapatistas 1998, 24).

En 250.000 hectáreas de selva lacandona, rodeado de miles de soldados, atacado constantemente por los grupos paramilitares, demonizado por el gobierno y la clase política, aisladas y descalificado por el "institucional" a la izquierda, los zapatistas persisten en su notable construcción sociológica y política. Se negaron a aceptar los fondos del gobierno, ni siquiera para sus escuelas y centros de salud. Cuando la sociedad civil les pidió que se siga "el camino político", que obliga de una manera digna y entró en diálogo con el gobierno. Ellos firmaron los Acuerdos de San Andrés con el gobierno, que por lo tanto se ignora y violada por los sucesivos gobiernos. Pero, sin embargo, los zapatistas se adhirió a los acuerdos a través de la implementación de la autonomía en la zona bajo su control.

Una evaluación provisional

Aquí está una lista de los logros actuales de los zapatistas: 

Los zapatistas fueron un factor decisivo en el desmantelamiento del régimen autoritario más antigua del mundo, de México Antiguo Régimen (el Partido Revolucionario Institucional mantuvo en el poder durante 71 años).

Ellos han creado una alternativa política al callejón sin salida de la globalización.


La situación sobre el terreno en Chiapas ha cambiado drásticamente: miles de campesinos, en su mayoría indígenas, han obtenido tierras que llevaban mucho tiempo luchando por, y un nuevo equilibrio de fuerzas políticas es la redefinición de la estructura social del Estado.

A pesar del cerco militar y las amenazas paramilitares continuos, los zapatistas han estado implementando los cambios que han defendido desde el principio: de haber recuperado sus bienes comunes, que se están regenerando sus propias formas de gobierno, y vivir y morir de acuerdo a sus propios caminos. Ellos han sido capaces de funcionar de forma autónoma y para mejorar sus condiciones de vida, sin recibir o aceptar servicios o fondos del gobierno nacional. Ellos son, de hecho, que viven fuera de la lógica del mercado y del Estado, más allá de la lógica del capital, y dentro de un nuevo tejido social. Esto no implica, por supuesto, que se han escapado de la estructura social capitalista que define México y el mundo, la desintegración de las cuales, como la Sexta Declaración de la Selva Lacandona zapatista estados, requiere tejer otro tejido social y político.

Gracias al espacio político abierto por los zapatistas, municipios autónomos están floreciendo en diferentes partes de México. En general, la perspectiva zapatista es más ampliamente conocido.

En todo el mundo, podemos observar los gestos, cambios y movilizaciones que parecen estar inspiradas por los zapatistas. Los movimientos sociales más altamente visibles en contra de la globalización, el neoliberalismo y la guerra apoyan a los zapatistas y citan como fuente de inspiración. Comités de solidaridad zapatistas han formado en todo el mundo. Algunos participan activamente en proyectos con o para los zapatistas, mientras que la mayoría están ahora involucrados en locales o temáticas: las luchas que luchan por sus propios sueños, proyectos e iniciativas, o en contra de un desarrollo o la injusticia específica o general, como una presa, un carretera, un basurero, un McDonalds, una guerra, una política o un gobierno. 

Para encontrar una iniciativa política con repercusiones globales comparables, uno tiene que viajar muy atrás en la historia. Como los mismos zapatistas ya han señalado, lo que hoy se ve como el zapatismo, paseos como el zapatismo, habla como el zapatismo, y aparece como una forma de zapatismo, ya no está en manos de los zapatistas.

Mientras que los zapatistas siguen el largo proceso de consolidación de su proyecto político, tres poderes constitucionales del país, así como sus partidos políticos, están continuamente en deterioro. Este espectáculo es patético y doloroso, no tanto porque hay muchas cosas que vale la pena el ahorro en lo que se está desmoronando, pero debido a las consecuencias del desastre que deja tras de sí. Fue precisamente este estado de cosas a las que los zapatistas llamaron nuestra atención hace unos años:
El desmantelamiento implacable y frenética del Estado-nación, impulsado por una clase política que carece de la capacidad profesional y la decencia (claramente acompañado en no pocas ocasiones por algunos de los medios de comunicación y todo el sistema jurídico), se traducirá en una pesadilla caótica que ni siquiera programas de horario estelar de suspense y terror podrían igualar (La Jornada, 20-08-04).

México ya está en ese caos y esa pesadilla. Esto no es una perspectiva alentadora, ni es el caldo de cultivo para una revolución. No se trata de una transformación necesaria y sensata con la progresiva sustitución de piezas rotas o inútiles en una máquina obsoleta. Es un proceso turbulento y tenso, en el que los fragmentos del antiguo sistema político mexicano tratan torpemente e inútilmente a expresarse de nuevo, o bien los políticos luchan entre sí sin fin, guiados por el afán de eliminar a sus rivales en un camino que sólo conduce al alza en las ilusiones de los involucrados.

Como desintegración se profundiza, los zapatistas siguen avanzando. Su Juntas de Buen Gobierno (Juntas de Buen Gobierno) ", son la prueba de que el zapatismo no pretende hegemonizar ni homogeneizar el mundo en que vivimos, ya sea en sus ideas o sus métodos." Lo que han estado haciendo es prueba de que "en el Zapatista aterriza no hay fin para pulverizar la nación mexicana. Por el contrario, es aquí donde está naciendo la posibilidad de su reconstrucción. "(La Jornada, 23-08-04).

Todo dicho y hecho, se trata de no tener miedo de seguir para crear la autonomía, ya que los pueblos indígenas deben organizarse y gobernarse a sí mismos, de acuerdo con sus propias formas de pensar y comprender, de acuerdo con sus intereses, teniendo en cuenta sus culturas y tradiciones (La Jornada, 10/08/04).

La 
Comuna de Lacandona , observa Luis Hernández:

¿No es un régimen, sino una práctica ... un laboratorio de nuevas relaciones sociales ... [que] se recupera viejas aspiraciones de los movimientos por la auto-emancipación: la liberación debe ser el trabajo de los que se beneficia, no no debiera ser autoridades sobre el pueblo, las materias del orden social deben tener plena capacidad de toma de decisiones sobre sus destinos. Su existencia no es la expresión de una nostalgia moral, sino la expresión viva de una nueva política (La Jornada 07/09/04).

A su manera los zapatistas siguen poniendo a prueba la velocidad de los sueños con un espíritu liberador, acompañado de vez en cuando por los que vienen a aprender y colaborar con ellos, que en los últimos dos años se ha incluido a personas de 43 países y muchas regiones del México.

La promesa radical de los zapatistas no es una nueva construcción ideológica de los futuros posibles. Es continuamente auto-cumplida en sus obras, en su comportamiento diario, como una redefinición de la esperanza. Su posición no es equivalente a la expectativa, como la convicción de que algo va a salir bien. Expresa la convicción de que algo tiene sentido, independientemente de cómo resulta. "La esperanza es que el rechazo al conformismo y la derrota." Su nombre es también la dignidad: " La dignidad es esa nación sin nacionalidad, ese arcoiris que es también un puente, ese murmullo del corazón sin importar lo que sangre, permanece en él, que rebelde irreverencia que se burla de las fronteras, las aduanas y guerras ". (Los zapatistas 1998, 13)

Son plenamente conscientes de que la dignidad de cada hombre en expansión y cada relación humana desafía a los sistemas existentes. Su autonomía margina a la economía dominante y se resiste a la individualización moderna y capitalista promovido por ambos colonizadores internos y externos.

Arraigado en la dignidad, los zapatistas han estado erigiendo algunos hitos y señales de lo que parece ser una red de caminos plurales. El que anda estos caminos puede ver, con la difusa e intensa calidad de un arco iris, una amplia gama de perspectivas políticas que anuncian un nuevo orden social, más allá de la sociedad económica (ya sea capitalista o socialista), y más allá de la democracia formal y de la nación- estado. Más Allá (más allá de) las condiciones actuales del mundo, así como los fundamentos intelectuales, ideológicos e institucionales de estas condiciones.

Los zapatistas son uno de una clase, y al mismo tiempo típico. Vienen de una tradición antigua, pero están inmersos en las ideas contemporáneas, los problemas y las tecnologías. Son hombres y mujeres comunes y corrientes con un comportamiento extraordinario. Siguen siendo misterio y la paradoja, y el mejor ejemplo de una iniciativa popular épica ahora atraviesa el mundo (Esteva y Prakash 1998).

Los zapatistas ya no son el zapatismo que circula en el mundo.

En el Encuentro Intercontinental contra el Neoliberalismo en 1996, los zapatistas dijo a todos los participantes que no se reúnen para cambiar el mundo - algo muy difícil, si no imposible - sino más bien para crear un mundo completamente nuevo. La frase fue recibida con fascinación y entusiasmo ... pero también escepticismo: parecía inviable y romántico. Paso a paso, sin embargo, para escapar de las camisas de fuerza de la ideología dominante, que descubrieron en sí una dignidad similar a la de los zapatistas, a través de este proceso también descubrieron que la misma era, de hecho, muy pragmático.

A medida que la crisis crece, con su estela de desastres y dramas, batallones de descontento se multiplican. Son cada vez más organizada y lúcida, pero a menudo tienen una incertidumbre peculiar: la crisis de la imaginación. Muchos de ellos no saben qué hacer.





La Escuelita 
zapatista - la nueva iniciativa

El 21 de diciembre de 2012, unos 40.000 zapatistas marcharon en silencio de una manera disciplinada y pacífica, en las mismas ciudades que habían ocupado durante su levantamiento el 1 de enero de 1994. Dejaron un breve comunicado:

"¿Escuchaste? Es el sonido de su mundo desmoronarse. Es el sonido de nuestro mundo re-emergentes. El día que fue el día era de noche. Y la noche será el día en que será el día ".

Un poco más tarde, una avalancha de comunicados anunció que una "libertad de acuerdo a los zapatistas" curso se celebrará los días 11 a 16 ag 2013, en la zona autónoma. Los comunicados explicó que los profesores de este curso no serían certificados profesionales, ni estarían presentes ningún pedagogos expertos. Ninguno de los requisitos formales de un aula o espacio académico se cumpliría. La idea sería la de aprender, no sobre el mundo, sino del mundo, y aprender de los que la construcción de un mundo nuevo. Los profesores del curso serían aquellos construir un mundo sin explotación ni clases sociales, sin opresión ni jerarquías, y en la que la mentalidad patriarcal y machista se ha roto profundamente - un espacio que ya no es una utopía, ya que existe en el mundo real.

El aspecto más difícil del curso sería su contenido: la libertad

La palabra produce una asociación inmediata con aquellos que la han perdido, y genera solidaridad con las personas en la cárcel. Debemos, por supuesto, el cuidado de ellos, muchos de ellos, tal vez la mayoría de ellos, son inocentes. Debemos protestar por la profunda injusticia de su encarcelamiento, mientras que los responsables de los horrores que nos rodea caminan impunemente por las calles.

Pero el curso no sería ese tipo de libertad. Hace unos años, el poeta John Berger observó que, si estuviera obligado a utilizar una sola palabra para expresar la condición actual del mundo, él usa la palabra "prisión". Estamos en ello, incluso aquellos de nosotros que pretenden que son gratuitas. La escuelita trataría de mostrar qué es la libertad para los zapatistas. De esa manera, podríamos aprender a ver los barrotes de nuestras propias prisiones.

Casi 1.700 personas, de muchos países y todas las regiones de México, fueron invitados a asistir al curso. Yo era uno de ellos. Lo que vimos, olía, probado y experimentado era un mundo nuevo, con un nuevo tipo de ser humano: el mundo zapatista, construida a lo largo de los últimos 30 años. Las personas que iniciaron el movimiento en 1983 y organizó el levantamiento en 1994 carecían de todo, menos la dignidad. En los años 1970 y 1980 que se estaban muriendo como moscas de hambre y enfermedades curables, oprimidos por una estructura muy violento y bárbaro del poder. Muchos de ellos trabajaban como semi-esclavos en haciendas privadas, o como sirvientes en las ciudades. "En los pueblos", dijo el Subcomandante Marcos una vez, "había muy pocos niños, la mayoría de ellos estaban muriendo". Desde 1994, los zapatistas han estado expuestos continuamente al acoso, la agresión física y psicológica, agresiones paramilitares, y un cerco más estricto que el embargo a Cuba. Ellos han construido su mundo nuevo a partir de cero, a pesar de todo, y sin fondos o servicios sociales del gobierno, empezando por sus propias manos. Han sido por su cuenta, se acepta, en sus propios términos, algunos solidaridad irregular de personas en todo el mundo.

La estructura de la libertad

Las estructuras de los procedimientos políticos y legales son integrales entre sí. Tanto la forma y expresar la estructura de la libertad en la historia. Si se reconoce esto, el marco de un debido procedimiento puede ser utilizado como la herramienta más dramático, simbólico, y sociable en el área política. La apelación a la ley sigue siendo poderosa incluso que la sociedad hace que el acceso a la maquinaria legal un privilegio, o en los que niega sistemáticamente a la justicia, o en los que encubre el despotismo en el manto de la demostración tribunales ... Sólo la palabra en su debilidad puede asociar a la mayoría de las personas en la inversión revolucionaria de la violencia inevitable en la reconstrucción de convivencia (Ivan Illich 1973, 109-110).

La palabra reina en territorio zapatista y se utiliza abiertamente para la reconstrucción de convivencia de la sociedad.

Hemos observado un estado bien aplicado de la ley, y un sólido, el orden social pacífico en el que todas las formas de violencia han desaparecido básicamente (excepto, por supuesto, la violencia de los paramilitares y otras personas que rodean a los zapatistas).

Si tenemos en cuenta que existe un estado de derecho sólo para aquellas sociedades en las que todos los miembros del cuerpo social, conocer y aceptar las normas que gobiernen bien sus vidas, y en el que esas normas se hacen cumplir universalmente con la equidad y la justicia, entonces debemos reconocer que ninguna sociedad vive hoy bajo un estado de derecho. Excepto la sociedad zapatista.

Normas zapatistas se producen en tres niveles: la comunidad, el municipio (un grupo de comunidades), y el caracol (un grupo de municipios). Cada uno de estos organismos varía de tamaño. Una comunidad puede ser un asentamiento de unas pocas familias, las comunidades más grandes pueden tener 600 o 700 familias.

Todos los miembros de una comunidad participan en las decisiones sobre las normas y acuerdos que rigen la vida en la comunidad. Las normas son las normas generales de comportamiento e incluyen las consecuencias por su incumplimiento. Los acuerdos establecen las condiciones para aplicar las decisiones específicas relativas a las actividades comunales para el bien común.

Las normas y acuerdos a nivel de los municipios y caracoles son concebidos y formulados por la gente común de las comunidades, quienes sirven temporalmente en puestos de autoridad en estos niveles. Las normas y la mayoría de los acuerdos de entonces no se pueden hacer cumplir a menos que y hasta que sean aceptados a nivel de las comunidades - de abajo hacia arriba y universalmente compartidas (en lugar de arriba hacia abajo y de élite) estructuración de la toma de decisiones y las relaciones de poder.

Hay normas para todos los zapatistas: en primer lugar, los siete principios del mando obedeciendo, aplicadas a todos los zapatistas cuando se encuentran en una posición de autoridad, y, en segundo lugar, las leyes revolucionarias.

Los siete principios son:


Para servir, no para servirse 

Representar y no suplantar

Para construir y no destruir

Para obedecer y no para mandar

Proponer y no imponer

Para convencer y no para ganar

Para bajar y no subir

Estos principios fueron concebidos y formulados por las comunidades zapatistas, ampliamente discutido durante mucho tiempo, y finalmente adoptado por consenso por la organización zapatista.

Las leyes revolucionarias respecto a las mujeres y las tierras fueron formuladas de manera clandestina, antes del levantamiento del 1 de enero de 1994 y se publicaron en ese día. Muchas personas participaron en su formulación y los zapatistas ellos saben bastante bien, pero no se sabe la forma en que fueron promulgadas. Son muy simples y funcionan como principios generales que están en continua revisión. Por ejemplo, las comunidades están discutiendo actualmente una propuesta de 33 puntos sobre las mujeres, que serán un sustituto de los 10 puntos de la ley de la mujer actual, siempre y cuando todo el mundo está de acuerdo con ellos.

Dadas estas condiciones, las normas y las formas de aplicación de reales varían mucho en las diferentes comunidades, municipios y caracoles. Todas las decisiones sobre asuntos importantes requieren un consenso con el fin de entrar en vigor, pero se pueden utilizar para las decisiones de menor importancia que votan procedimientos.

No hay policía ... y no hay necesidad de ellos. Las comunidades zapatistas, a pesar de la agresión externa que experimentan, son el lugar más seguro en México, y uno de los lugares más seguros del mundo.

Antes de 1994, el alcoholismo era un gran problema en las comunidades, y por lo tanto la base zapatista decidió prohibir el alcohol y las drogas como la norma. La primera vez que una persona viola esta norma, él o ella recibe una advertencia y un consejo y apoyo. La segunda vez, él o ella debe hacer un poco de trabajo de la comunidad y obtener más consejos y apoyo. La tercera vez, más el trabajo comunitario. La violación continua de la norma puede llevar a la expulsión de la comunidad.

La gente de la comunidad forman diferentes comisiones para supervisar todas las funciones de gobierno y de la ejecución de proyectos comunitarios. La transparencia y la rendición de cuentas están totalmente garantizadas. Unos pocos casos de corrupción han sido descubiertos y castigados.

La violencia doméstica se ha eliminado en gran medida, mientras que, antes de la sublevación, golpeando a mujeres y niños habían sido comunes. Como resultado de estas transformaciones impulsadas por la comunidad, los niños son una lluvia de amor y son libres de vagar por la comunidad - un sentido de la libertad que es una palpable cuando se visita un pueblo zapatista.

Una experiencia de la escuelita, agosto 2013

La primera impresión que tuvimos de la escuelita fue el notable grado de organización. Los organizadores zapatistas estaban esperando por nosotros en la Unitierra Chiapas campus en las afueras de San Cristóbal de las Casas. Con un poco de eficiencia que nos dieron credenciales nos identifiying como estudiantes de la escuelita, y luego nos dirigió a la translportation a cada uno de los cinco caracoles - en algunos casos, más de diez horas en coche de San Cristóbal. A su llegada en cada caracol, largas filas de zapatistas locales aplaudieron como llegamos. Después de una cálida recepción, cada uno de nosotros tiene un Votan, un tutor, un hombre o una mujer que se haría cargo de nosotros las 24 horas del día, actuar como intérprete (nuestros anfitriones hablaban en sus propios idiomas indígenas), apoyar a nuestros estudios ( que nos guía en la lectura de los libros de texto, por ejemplo), y responder a preguntas. Nos llevaron a las casas que iban a recibir, a veces después de un largo paseo, o incluso un paseo en barco.

Los libros de texto son un buen ejemplo de la naturaleza de la experiencia. Las comunidades y los municipios, donde se habla el mismo idioma y comparten la misma cultura, se caracterizan por la frecuente interacción y el compartir. Cuando se crearon los caracoles, sin embargo, requiere una lengua franca: español (que no es hablado por todo el mundo), ya que en cada caracol que hay gente de diferentes culturas. Dado que la gente de las comunidades se orientan los caracoles desde abajo, las diferencias entre ellos comenzaron a emerger. Tenían que compartir las experiencias de los diferentes caracoles y aprender unos de otros. En un esfuerzo que duró varios años, las personas que habían actuado como autoridades o cumplido diferentes funciones en las comunidades, municipios, o caracoles , comenzaron a compartir abiertamente sus experiencias con los demás, el examen de los errores y dificultades sin temor, inhibiciones o reservas. Hubo un momento, después de haber acumulado una gran cantidad de material, en el que alguien se imaginó que podría ser útil para compartirlas con los demás, con el fin de sembrar la semilla de la autonomía más allá de su territorio. Así es como la escuelita nació.

Toda la experiencia de la escuelita fue muy intenso, agradable y alegre. Compartimos en las actividades de la familia, incluido su trabajo todos los días - en la que nuestra falta de las habilidades pertinentes y el acondicionamiento físico a menudo era muy evidente y dio lugar a muchas risas. Tuvimos tiempo para leer nuestros libros de texto, compuesto por una colección de entrevistas con miembros de los cinco caracoles . Podríamos hacer cualquier pregunta y respuestas esclarecedoras usualmente recibidos. Y, por supuesto, hemos participado en muchas actividades divertidas, sobre todo la fiesta final.

En este curso se completó sólo el primer nivel (habrá más), pero hemos aprendido mucho. Aprendimos nuevas categorías creadas en la lucha por la libertad. Nos enteramos de que la resistencia, por ejemplo, no fue algo que comenzó con los zapatistas: sus abuelos y abuelas (abuelos y abuelas) habían estado resistiendo desde hace siglos, y mantuvo esa experiencia en sus corazones. Nos enteramos de que hay un camino zapatista, completamente transparente, pero difícil de entender o definir, porque es una muy otra manera, que no puede encajar bien dentro de nuestra mentalidad o nuestra manera común de entendimiento. Nos enteramos de cómo se construye la autonomía y cómo se implementan los proyectos. Nos enteramos de que la auténtica resistencia no es sólo para soportar las cosas, sino más bien para organizar y construir algo nuevo.

No había la tentación de traducir lo que hemos aprendido en un curso formal, transformando la experiencia en un paquete de conocimientos y habilidades para pasar a los demás. Pero tal ejercicio implicaría una traición al sentido, el estilo, y la intención de la escuelita . Nosotros no fuimos invitados a ser educados en la doctrina, y menos aún para saber qué hacer. Los zapatistas compartieron una experiencia viva con nosotros, la sustancia de la que sólo puede existir en la diversidad, en una variedad de formas. Cada comunidad, cada municipio, cada caracol , tuvo diferencias evidentes, ya que se han creado en libertad por diferentes comunidades de personas. Tienen muchas cosas en común, pero la forma específica de esos "principios" o "formas" corresponde no sólo a la diversidad natural y cultural de los lugares en los que han sido organizados vida de las personas, sino también a la imaginación diferencial de los participantes en el proceso. El desafío no es reducir todo el asunto a un discurso formal, más o menos técnica, con algunas categorías abstractas, sino de reproducir la experiencia en el estilo personal de cada estudiante a través de contagio. Esto requiere, sin embargo, el tiempo para procesar la experiencia, y para preparar el suelo fértil en el que las semillas de la autonomía puedan prosperar.

El Sábado, 17 de agosto 2013 fuimos testigos de la llegada de cientos de delegados del Congreso Nacional Indígena para una reunión convocada por los zapatistas en San Cristóbal de las Casas. Durante un par de días, los pueblos indígenas de todo el país hablaron de la realidad de su situación, sus problemas, conflictos y resistencia. El foro de Tata Juan Chávez, nombrado en honor de un organizador indígena y fundador del Congreso Nacional Indígena, será una especie de espacio nómada, que se pueden organizar en cualquier lugar, para permitir que las voces de los pueblos indígenas a ser escuchados.

Fue abrumador oír la enumeración interminable de saqueos y agresiones contra los pueblos indígenas. El nombre de los protagonistas y la sustancia del botín cambian de un lugar a otro, pero era siempre el mismo delito: una guerra contra la subsistencia llevada a cabo por las corporaciones capitalistas, a veces detrás de la fachada de un jefe local o un terrateniente, pero siempre con la participación activa y la complicidad abierta de los partidos de gobierno y políticos.

Y fue aún más impresionante observar el denominador común de la mayoría de las presentaciones: una resistencia combativa, articulado, y vigoroso, librada con el espíritu y la dignidad; una batalla en la que no sólo están defendiendo sus territorios, modos de vida, formas de autogobierno y las tradiciones, pero también lucha por la supervivencia de todos nosotros.

Para concluir: agotado después de esta semana intensa, de fácil utilización, y alegre que por momentos parecía interminable, abrumado por el peso de un aprendizaje que trae consigo la obligación moral de compartir, nos volvimos a nuestros lugares llenos de esperanza. También nos enteramos de que cada uno de nosotros, en su propia manera, puede hacer lo que tenemos que hacer, que será tan diversas como nuestros mundos. Podemos construir un mundo en el que todo el mundo estará incluido. Serán desterrados inercia, la parálisis y el miedo. Nos han puesto en marcha.


Gustavo Esteva 
San Pablo Etla, septiembre de 2013.

Referencias: 

Esteva, G. y M. Prakash. 1998. El posmodernismo Grassroots: Rehacer el suelo de las Culturas. Londres: Zed Books.
Esteva, G. y Shanin, T. 2005. Pensar TODO de nuevo. Oaxaca: Ediciones ¡Basta!
Illich, I. 1971. Desescolarización Sociedad. Nueva York: Harper & Row.
Illich, I. 1996. Herramientas para la Convivencia, London: Marion Boyars.
Los zapatistas 1998. Encuentro Zapatista: Documentos del Encuentro por la Humanidad y contra el Neoliberalismo 1996. Nueva York: Seven Stories Press.