sábado, 28 de diciembre de 2013

Nuestro cenit doméstico



El fantasma de la negación asusta sólo cuando ésta se revela.

Mientras esto no suceda y continúe teniendo lugar el engaño de un desarrollo continuado sin una fuente de energía genuinamente renovable, la posibilidad de chocar con una desagradable sorpresa crece y se derrama rápidamente sobre nuestro destino como una mancha de aceite lo hace sobre el agua.

Este es el cuadro de situación que enfrenta Argentina ante su irresponsable declive energético. Un país que no tenía razones para preocuparse por su disponibilidad de energía y que sin embargo enfrenta ahora el dilema de pasar a depender para su supervivencia de las mismas compañías multinacionales a las que obsequió sus recursos fósiles. 

Un cuadro de situación lamentablemente provocado por una gestión política que permitió la extracción de nuestras reservas de gas y petróleo de forma irrestricta, sin siquiera ocuparse de explorar su reposición material como stock energético que justifique la continuidad de nuestra matriz energética doméstica. 

Un cuadro de irregularidades formales denunciado sistemáticamente por el ahora Senador Pino Solanas (UNEN) que incluye toda clase de argucias y mendacidades propias de las estafas fiscales que caracterizan a estas semicolonias australes. 

LA MAGNITUD DEL PROBLEMA

A fin de brindar un panorama despojado de todo tecnicismo y llanamente perceptible y repetible ante toda clase de público, podría graficarse en números concretos el problema de la siguiente manera:


  • Desde un punto de vista biométrico: Un litro de petróleo equivale energéticamente en una sociedad industrializada a 35  horas hombre de trabajo vivo de un varón jóven y entrenado. 
  • Desde un punto de vista empresarial: Un barril de crudo (159 litros) equivale en productividad al trabajo de 12 trabajadores al año. 

Así sencillamente expresado resulta entonces sencillo de interpretar lo crucial que resulta la disponibilidad de esta fuente fósil de energía para la continuidad de un programa político dado, o bien la sencilla supervivencia de una comunidad humana moderna. Más en nuestro caso particular en que esta fuente supera el 90% del total de la matriz energética, excluyendo la leña, claro. 

Si al menos nos hubieran avisado, en lugar de sufrir nos hubiéramos preparado: Recuperando la tracción a sangre, recobrando el inventario de bosques promotores de leña, atesorando el agua dulce accesible o que no requiera de bombeo y de potabilización; recobrando el trasporte comercial de nuestras cuencas, recuperando la agricultura y la ganadería tradicional, etc.  Pero sobre todo avisándole a los jóvenes que el mundo pronto  cambiaría drásticamente de dirección de marcha.       

La pobreza energética inmediatamente se traduce en genuina pobreza. Sea por que la matriz industrial se torna incompetente, o porque declinan los servicios básicos con que una comunidad pueda aspirar a habitar una ciudad moderna; sin energía barata y abundante el estado de bienestar desaparece como meta y acomete a la fuga. 

Desde múltiples foros se ha advertido oportunamente de la inminente caída de nuestro modelo de desarrollo. En el gráfico se puede ver cómo la línea del consumo se cruza con la de la producción, y la inexplicable exportación del preciado hidrocarburo habida recientemente destacada en color verde. 

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No Hay Mañana from Horatiux on Vimeo.