domingo, 22 de diciembre de 2013

25º Aniversario de la partida de Chico Mendes




El modelo de Chico Mendes

De poco vale ahora recordar que nuestra Provincia de Córdoba era
boscosa, antes de que una voz demando ordenara talarla allá por 1914,
cuando Inglaterra precisó leña para su primera guerra. La región no fue
inmune a la segunda conflagración mundial tampoco, aunque de una
forma diferente. Entonces, dejan de sertan estratégicos el carbón y la
leña, reemplazados por el petróleo, y si en cambio nace un desesperante
interés por el caucho. Aunque esta vezserá en Brasil, donde se harán
sentirlas consecuencias de la belicosa voracidad extranjera.

Miles de “nordestinos” hambreados porla sequía y el abandono fueron
reclutados porlo que la historia llamó la guerra del caucho. En aisladas
casillas, conmenos de lo elemental para la vida,fueron abandonadas
miles de personas en un entorno hostil y desconocido. La tenebrosamata
amazónica escondía el árbol del que se sangraba la cera del caucho. Las
enfermedadestropicales, los desacuerdos con algunos pobladores
originarios y alguna que otra onca;ralearon la obrera tropa, que por
sencilla adaptación almedio sobrevivía con una tasa similar con la que
azarosamente lo hacía elsoldado aliado. Para esta tierra sudamericana,
nunca son en vano estas penurias y por acción delmágicomestizaje, otra
cultura, otro pueblo, otra cosmovisión se abría secretamente paso hacia la
luz del liderazgo de su intérprete más cabal “Chico Mendes”.

Con elfin del conflicto armado y el principio del cultivo intensivo del
caucho en elsudeste asiático,termino la presión sobre este nuevo
poblador amazónico. Mato grosso, Acre, Rondonia,se abrían a la 
geografía sudamericana de lamano de quienes habían aprendido por
necesidad; que frutos, que carnes y quemedicinasse servían en el
increíblemenú de la selva amazónica. Miles de nuevasfamilias
prosperaban casisecretamente en el laberinto de sendas y arroyuelos.
Otra vez la tierra sin mal, como alguna vez en el Taraguí, en el Guayrá,
otra vezla foresta era tupambaé y se enfrentaba semidesnuda a una
civilización ridículamente autora de la conquista del espacio.

La gente vivía bien entre la frondosamaraña,mientraslos niños nadaban
entre peces de acuario. Se domesticaban para la venta loros aras,simios y
guacamayos,se comerciaba con cueros y pieles valiosas, como las del
yacaré o el ocelote;se extraíanmaderas, nueces y fibras; y comenzaba a
desarrollarse una selectiva recolecciónmedicinal, que entre otrasmuchas
especialidades, incluía la energizante guaraná, por poner un ejemplo ya
consagrado por la industria.

Pero elmodelo de desarrollo señalado para la región no era este. Pronto
el progreso llegó talando y quemando para radicar hacienda vacuna, la
que luego habría de ceder espacio a los cultivossubtropicales. El
facendeiro escrituró a su gusto la tierra antes de acercarse a preguntar, y
asímillones de hectáreas de selvas húmedas dejaron su lugar al
progresismo ajeno, a la exclusión del poblador auténtico y al exterminio
de su incipiente cultura selvática.

Repentinamente losseringueiros, devenidos en furibundos defensores de
su joven patria, apelaron a toda forma de resistencia. Chico Mendes
habría de establecer claramente que esmuchomásrentable la selva en su
estado original que cualquier otra forma de explotación agropecuaria.
Textualmente declara que ‐“cadametro de selva húmeda está
perfectamente en condiciones de pagarsu precio inmobiliario, con el
excedente en frutos de un solo año”. Pero el objetivo no era apreciarlo
sustentable que era la vida de ellos,tanto como intentar hacer
sustentable el nuevo esquema de supervivencia de occidente. Así,
obedientemente se consolidaron losmonocultivos y la hacienda exótica,
objetivos prioritarios de los desarrollistas brasileros.

Mientras cotidianamente se perdían para siempre centenares de tesoros
naturales,se suman al debate algunos científicosresidentes, quienes
alertan a sus organizacionessobre una amazonía en llamas. El humo llega
a ser de talmagnitud como para interrumpirla navegación aérea y los 
focostantos y de tal extensión que desde lossatélitesse obtienen
fotografías que alertan almundo entero. Sin embargo la alerta llega tarde,
el 22 de diciembre de 1988, Chico cae asesinado y su gente atemorizada,
posterga sin fecha lossueños de aquel naciente sindicato de trabajadores
rurales de Xapurí – Acre.

Pero el postulado que sentenciara a aquel gremialista a la muerte,
continuó silenciosamente vigente consagrando valor económico a todo el
medio ambiente comprendido. La retención del carbono, la devolución de
aire puro, la infinita generación de agua potable,sumadas a todaslas
formas en que la vida semanifiesta libre y diversamente silvestre,tienden
además a encarecerse conforme se van haciendo cada vezmás escasas,
acrecentando así la efectividad del postulado. Un inexorable proceso cuya
transparente elocuencia compromete a toda forma de conciencia
intelectual a una adhesión inobjetable.Un hito culturaltanmemorable
como elemental, establece elmásirrefutable argumento a favor del
derecho a la diversidad cultural,tan irrestricta y original como cadamedio
geográfico lo permita. Sencillamente, el principio delfin del euro
centrismo en la región quedaba enunciado,tanto como la posibilidad de
desmalezar elmismísimo sendero hacia una nueva utopía americana.
El asesinato de Chico Mendes, no alcanzó a truncarsu legado de lucha.
Posteriormente, nadie podría soslayarla postura de la “gente de la tierra”,
ni pasar por alto el dignísimo esfuerzo que en el poblamiento de esas
ásperasregiones, pusieron quienes entretejieron los destinos de sus
familias por entre lamata amazónica. Pero. ¿Cómo se formó este nuevo
paradigma,tan diametralmente opuesto al esquema de “Orden y
Progreso” encarnado por el fazendeiro?

Tímidamente, comenzaron a caracterizarla actividad económica de cada
región, los productos propios de la fértilforesta brasilera.Nueces, valiosos
peces de acuario, cueros de reptiles, carnes exóticas, productos
medicinales,maderas, plumas, artesanías,fibrastextiles y hasta
excursionesturísticas.Nuevosrubros encontraron valor en lamedida que
se aproximaban libremente a los centros comerciales. Enmuchos casos el
precio de venta alcanzado era sorprendentementemás alto que aquel
pagado por acopiadores e intermediarios, demodo que todos
entendieron la enorme ventaja de unificarla oferta de una forma
cooperativa.De estamanera comenzaron también a calcularse cupos de 
extracción anual que garantizaran la estabilidad de la producción y el
cumplimiento de los compromisos adquiridos con cada naciente mercado.
Las extracciones de un recurso no podían entonces deteriorarsu
capacidad de regeneración natural, ni agredir elmedio ambiente del que
partían, como tampoco degradarla interacción armónica entre especies
silvestres de la que dependía también la presencia delser humano.
Pronto los ambientalistas comprenderían la urgencia que tenía apoyar a
quienesinterpretabanmejor el uso de la biodiversidad que ellos
propugnaban defender. El FUNAI (organismo indigenista brasilero)
interpretó rápidamente que elmodelo favorecía susmetas de integración
con los pueblos originarios. El gobierno federalreconoció el
irreemplazable aporte a la soberanía representado porla ocupación del
territorio, como asítambién el innegable impulso al crecimiento
económico que significó crearrubros de actividad, antessólo regidos por
eltrueque y la producción de subsistencia. Todo un nuevo Brasil, que
comenzaba a transitar elsendero de la democracia, aplaudía la grandeza
histórica alcanzada por este verdaderomártir de nuestra joven cultura
sudamericana.

Pero un cambio tan profundo, no se produce fácilmente. Cada nueva traza
vial, cada proyecto hidroeléctrico, cada explotaciónminera y porsupuesto
todo el asesoramiento agropecuario, quedaron en entredicho. El alcance
del nuevo concepto ya abarcaba temas de enormemagnitud tales como el
efecto invernadero, el calentamiento global, la existencia de excesos de
carbono en la atmósfera, la capa de ozono, la escasezmundial de agua
potable y la extinciónmasiva de especies. Todos diagnósticos que pasaron
repentinamente a tener que ver directa o tangencialmente con este
criterio acuñado por Chico Mendes y susseringueiros de la amazonia, hoy
conocido como “el extractivismo sustentable”.

La influencia actual de este concepto no deja de ser evidente en todo
análisis que pretenda señalarlos caminos de crecimiento de nuestra rica
región centralsudamericana. Puntualmente el BID (Banco Interamericano
deDesarrollo), ha continuado apoyando preferencialmente a la región
amazónica desde entonces. Tampoco se puede pasar por alto que Luiz
Inacio “Lula” da Silva, actual primermandatario del Brasil,fue cofundador
junto con Chico, del Partido Traballista (PT). De modo que su legado social
se acrecienta día a día. La generación de recursos y empleo, el sostén de 
pioneras poblacionesjóvenes, la integración de los pueblos originarios, la
radicación de actividades biocompatibles con el entorno natural, el
turismo, la navegación de losríosinteriores y hasta la asimilación del
poblador nativo,son en definitiva lossenderos de una nueva y saludable
cultura.

Ahora bien de quémanera interviene este postulado de la “extracción
sustentable” en nuestromedio rioplatense por ejemplo, donde la cadena
agroindustrial de valor está fundada hace siglos en las especies domésticas
europeas.Qué pasaría si Don Ezequiel Martínez de Estrada volviera ahora
a tomar otra “Radiografía de la Pampa húmeda” bajo el particular enfoque
del principio expuesto. Sin aves,sin insectos,sin pasturas originarias,sin
peces. Sin duda, que la historia de la región debió habersido distinta. Sin
embargo no queda tiempo ya para estérileslamentaciones. Urge definir
un sentido positivo para nuestra relación con la naturaleza y esto es ya
impostergable. La deforestación, los agroquímicos y la forzosa
introducción de especies exóticas o genéticamente adulteradas, corroen
las bases mismas de nuestra facultad natural de sustentar vida.

Cada territorio ha expresado desde siempre sus excedentes naturales de
una forma elocuente. Todo aprovechamiento tiene siempre un relato en la
cultura residente. Elfolclore, la cocina regional, la indumentaria típica. Son
todasformas que integran nuestra presencia biológica como una especie
autóctonamás y que al igual que nosotrosmismos,forma parte de un
orden básico, perdurable y único que no deberíamos perjudicar bajo pena
de responder por ello ante las generaciones venideras.

Elsentido histórico de una cultura, de ningúnmodo puede oponerse al
sentido de la historia biológica de la que es en definitiva su emergente
más perfecto. Así como en el plano individual, no hay placer que no parta
de la concreción de una pulsión instintiva. Tampoco en el plano cultural,
puede concebirse unameta que no realice el destino que susmiembros
iluminan con el consenso.Demodo, que es esperable que partiendo
desde una única realidad geográfica, de cada región emerja porsisolo el
criterio que hace falta para determinarlamejor opción de desarrollo. Este
camino no representa ningúnmisterio para nadie y coincide
geométricamente con todoslos postulados de desarrollo y
autodeterminación suscriptos por todos nuestros movimientos populares. 

Toda América del Sur encuentra en este 
modelo una alternativa real de desarrollo.

En armonía con nuestra propia realidad geográfica o partiendo de todas
las experiencias poblacionales que honrosamente nos preceden, algo
sobre Chico Mendes regresa permanentemente en eltratamiento de
temas vinculados a nuestro destino como cultura. El páramo andino con
susllamas y ñandúes, El litoral con los ciervos y carpinchos en los
pantanos, la fértil llanura ya sin venados pero aún con una copiosa
avifauna, todos nuestros caucesfluviales y sobre todo el enorme y
generoso litoralmarítimo. Son severostestigos de la trascendente tarea
que enfrentamos.

Desde la oscuridad selvática, hacia el enfoquemismo de lo que es el
desarrollo; o desde elremoto pasado incaico hasta losmercados
internacionales, no hay una sola historia personal ajena almodo en que
colectivamente se arma nuestro relato histórico. Ahoramismo se está
gestando en la región un profundo repaso de cuáles han sido nuestros
criterios de desarrollomás provechosos. Busca recursos, encuentra
aliados, lleva la cuenta y como la vida misma, ante nada se detiene.

ArturoAvellaneda
Permahabitante.com.ar