jueves, 16 de mayo de 2013

Salmón GM "FrankenFish" Semana crucial para la aprobación del primer animal transgénico para consumo humano.


AquaBounty Technologies está desde hace tiempo realizando experimentos con un salmón genéticamente modificado (GM) en un lugar remoto de los bosques tropicales de Panamá, a 1.500 metros sobre el nivel del mar. Ahora, la compañía espera poder comercializar pronto el primer animal GM destinado al consumo humano: un salmón más grande, de crecimiento más rápido, que ha originado un acalorado debate.

Esta semana, el Gobierno de Estados Unidos se acerca al final de sus deliberaciones sobre si un alimento GM debería ser aprobado para el consumo humano. La consulta pública que culmina el viernes puede determinar si valieron la pena los 20 años de trabajo con el salmón GM de AquaBounty.

Los opositores en el Congreso defenderán en estos días un proyecto de ley que prohibiría el salmón GM por completo y destruiría la oportunidad de AquaBounty de entrar en el mercado de EE.UU. Entre los que cuestionan este tipo de productos hay minoristas, grupos de consumidores, organizaciones ambientales y pescadores comerciales: todos ellos no están interesados ​​en la venta de pescado GM y prometieron boicotearlo, informó The Guardian.

La opinión pública varía. Algunos defensores alegan que inyectar a los salmones genes de otro pez para que produzcan hormonas de crecimiento durante todo el año y alcancen un mayor tamaño en menos tiempo es lo mismo que la cría selectiva de animales, excepto que más rápidamente.

Otros señalan que muchos de los que se oponen en realidad no saben cómo funciona la ciencia y que es la ignorancia lo que provoca su rechazo.

Pero los que se oponen destacan que, de hecho, no se ha llevado a cabo ninguna investigación independiente para demostrar que tanto estos salmones como el maíz y la soja transgénicos sean seguros para el consumo y no tengan efectos adversos en la salud. Lo que es más, acusan a la Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos (FDA) de venderse, porque sostienen que se ha negado a realizar estudios sobre el salmón GM y todos los posibles efectos secundarios causados por su consumo.

Entre los detractores hay quienes insisten en que es necesario realizar pruebas a largo plazo para garantizar la salud pública, antes de aprobar el consumo de un animal GM. En este sentido, denuncian que hasta ahora sólo ha sido AquaBounty quien ha estado involucrada en los estudios transgénicos del salmón, lo que parcializa los resultados y enfatiza la falta de estudios revisados ​​por pares.