miércoles, 24 de abril de 2013

Ecuador: “El único camino es la resistencia”



Entrevista a Carlos Pérez, nuevo presidente de Ecuarunari


Carlos Pérez Guartambel, activista azuayo, es el presidente de la Ecuarunari. Pérez dice que la resistencia en contra de las actividades mineras a cielo abierto sigue, pero admite que el movimiento indígena está débil.

¿Cómo interpreta que un activista que está contra la minería haya sido elegido presidente de la Ecuarunari?

Considero que las comunidades indígenas me ven como un referente que sí puedo sintonizar con sus necesidades y aspiraciones. También porque la Ecuarunari tiene entre sus demandas históricas el respeto irrestricto a la Pachamama y la defensa del agua. Al ser un activista que se opone a la minería (a cielo abierto) hay una combinación perfecta con los ideales del mundo andino.

¿Cómo continuará con las acciones en contra de la minería?

Con la misma fortaleza. Ahora, no solo hay que organizar acciones de resistencia en Quimsacocha sino en toda la Serranía y la Amazonía. Es un reto grande, pero los desafíos son para afrontarlos. Toda la cordillera andina tiene la misma formación geoecológica y eso hace que ninguno de los pueblos de la serranía ecuatoriana esté libre de un proyecto minero o extractivista.

El gobernador del Azuay lo calificó como la cabeza visible de la oposición a las acciones que presenta el Gobierno, ¿continuará en la oposición?

Más que oposición nosotros hemos tenido una actitud de resistencia a todo maltrato, a toda forma perversa de extinguir nuestros páramos, nuestra naturaleza. Nos resistimos, no solamente a este Gobierno sino a todos los gobiernos que se hayan entregado en cuerpo y alma a las multinacionales. El problema no es el presidente Rafael Correa, él terminará después de cuatro años sus funciones y se irá a la casa o a donde quiera irse, pero quedan los tentáculos del extractivismo. Queda un sistema mercantilista, un capitalismo despiadado y salvaje. Contra eso es que luchamos y resistimos.

¿Piensa seguir la misma línea crítica que mantenía Delfín Tenesaca hacia el Gobierno?

No solamente crítica, tenemos que ser autocríticos y radicales en la resistencia. Radicales en todos los actos humanos. La radicalidad nos permite descubrir la verdad para solucionar los conflictos.

¿Cómo se radicalizará la resistencia?

Con debates, con información, con reuniones en los pueblos, con visitas a las comunidades, llegar a los sitios en los que existen conflictos. Hay que trabajar sin divorciarse de las bases, sin desenchufarnos de sus necesidades. Desde abajo se ven mejor las alturas. Desde las alturas a veces el poder obnubila y se pierde.

¿Qué harán con respecto a la Ley de Aguas que está pendiente de ser aprobada en la Asamblea Nacional?

Pediremos que sean recogidas e incluidas todas las demandas históricas y las aspiraciones expresadas en las sentencias dictadas por las comunidades al momento en que fueron consultadas para la Ley de Aguas. Si esas demandas no son incluidas, sencillamente vendrá la resistencia.

Las consultas previas no son vinculantes, ¿qué opina?

Si eso es así sencillamente están burlándose de las comunidades, sería una tamaña tomadura de pelo, esperemos que eso no suceda. Si eso sucede la resistencia se activa, nada más.

¿De qué manera resistirán?

De varias formas. Para resistir hay que hablar, escuchar, hacer una minga con los pueblos para diseñar las estrategias de supervivencia. Tenemos que ver con las comunidades cuál es la mejor mecánica para contrarrestar a todas las agresiones foráneas de las multinacionales y la complicidad del Gobierno. Resistiremos también con acciones judiciales dentro y fuera del país y activando la movilización. Si hay que cerrar carreteras para abrir las avenidas del diálogo lo haremos. Nosotros defenderemos el agua y si por eso tenemos que regresar a la cárcel ahí estaremos.

Por cerrar carreteras usted fue sentenciado a 8 días de cárcel, ¿volverán a usar esa estrategia?


Nosotros no queremos irnos la cárcel. No le deseo a nadie que vaya a la cárcel, pero si toca regresar a ese lugar por defender el agua pues no nos queda otra alternativa.

¿Con la mayoría de Alianza País en la Asamblea Nacional creé que se aprobará la Ley de Aguas?

Sí, pero ninguna Ley puede cambiar la historia del movimiento indígena. Pueda ser que no incluyéndonos consigan su propósito, pero los grandes cambios no vendrán del Ejecutivo ni de la Asamblea. Los grandes cambios se germinan desde los páramos, por eso creemos que el único camino que nos quedan a los pueblos es la resistencia, no en los diálogos en los que el Gobierno pretende que nosotros vayamos de rodillas a aceptar todo. Eso no está en nuestras conciencias.

¿A más de Ley de Aguas qué otras leyes serán prioridad para la Ecuarunari?

La Ley de Tierras, la reforma a la Ley de Minería, la Ley de Consulta Pre legislativa, la Ley de Comunas, la Ley de Biodiversidad. Todas las leyes que tengan que ver con los derechos de la naturaleza y los derechos humanos.

¿Con una minoría en la Asamblea cómo cree que se manejarán tratamiento de esas leyes?

Nosotros podríamos aparecer como una minoría, pero todos los ecuatorianos toman agua. Nosotros, apenas, pedimos que se preserve el agua. Entonces no somos minoría. Aplicaremos la denuncia. Esto no es una batalla de un día, de un mes o de un año, son batallas que duran lustros y décadas, siglos, a veces. El hecho de estar al frente de la Ecuarunari, a pesar de la condena y la cárcel, significa un triunfo. El hecho de que no han destruido nuestras lenguas y culturas ya es una victoria.

¿Es un desafío asumir esta presidencia en estos momentos?

Es un desafío inmenso. No es una responsabilidad fácil. Fácil hubiese sido para nosotros no asumir el reto y esperar que algún rato se vaya este régimen y allí sí apostar. Los retos se asumen, precisamente, en esos momentos tenebrosos, en que las aguas están agitadas para algún rato volver a la calma.

¿Por qué se han disminuido las movilizaciones indígenas?

No podríamos desconocer que el movimiento indígena esta débil, pero así es. Nosotros siempre comparamos con lo que pasa en los campos. A veces estamos abajo, en la quebrada. Luego subimos, estamos en la lomita, pero cuando estamos yendo a llegar en la cima nos caemos en la quebrada. La capacidad de resistencia, de volvernos levantar y caminar eso nos ha hecho que aún nos mantengamos en la lucha.

¿Por qué el movimiento indígena está débil?

Por muchos factores. Creo que, en parte, la responsabilidad es de nosotros como dirigentes que no hemos podido sintonizar y sentir con sus bases. También porque hay una confusión causada por parte del Gobierno. En el 2 000 habían 300 000 personas que recibían el bono, hoy reciben dos millones de personas. En el 2000 recibían $15, hoy $50. Esas caridades no van a ser ni sostenibles ni sustentables, cualquier rato se caen y eso es solo cuestión de tiempo. Ese pueblo cualquier rato estará en las calles resistiendo, contra esas políticas clientelares

¿Los bonos que entrega el gobierno debilitan al movimiento indígena?

Es el bono, son los programas clientelares como Socio páramo, Socio bosque, Socio vivienda, Socio crédito. Son las formas como han llegado a comprar a los dirigentes los del Gobierno. Algunas organizaciones y dirigentes históricos, que han estado al otro lado del poder, hoy están ejerciendo funciones. Todo eso ha confundido. Creo que las bases tienen claridad de esa realidad y empezarán de nuevo a demostrar su poder

¿Pero cómo entender que es negativo, si los bonos y los programas de Gobierno benefician a las personas que acceden a ellos?

Por supuesto que beneficia pero eso es insostenible, así como un niño cuando llora por hambre y se le da un caramelo, claro que le calma esa necesidad, pero es momentáneo. A ver si estos bonos son sostenibles en el tiempo. Vamos a ver si de aquí a 10 años ellos han dejado el bono y están con un trabajo digno, con una casa habitable, con ingresos fijos, si eso ocurre, allí sí se podría vanagloriar un Gobierno, cualquiera que sea.

¿Cuál es la realidad del movimiento indígena?

No estamos fortalecidos como en los años 90. El gobierno ha intentado romper la organización. La realidad es que hay gente que ha sido captada por el gobierno con embajadas, con cargos públicos, eso no podemos negar, pero eso no significa tampoco que tenemos que bajar la cabeza y cruzarnos de brazos y esperar que nos llegue la hora definitiva

¿Qué hará para evitar el debilitamiento del movimiento indígena?

Hay que buscar todas las estrategias para descolonizar las mentes. Una persona estará suficientemente libre y emancipada cuando se saque las cadenas mentales del colonialismo que tanto daño nos ha hecho. Recibir caridad es parte del colonialismo. Ofrecer bonos es parte de la cultura colonial clientelar. Eso hay que cambiar.

¿Cómo descolonizar las mentes?

Con la concienciación. Con la educación. Con la rebeldía, los pueblos aspiramos que nos quitemos las vendas de los ojos, que realmente seamos libres, física y mentalmente.