miércoles, 22 de agosto de 2012

COLOMBIA: La Guardia Indígena consolida su territorio en el Cauca



“Guardar, cuidar, defender, preservar, pervivir, soñar los propios sueños, oir las propias voces, reir las propias risas, cantar los propios cantos, llorar las propias lágrimas” es la razón de su existencia.

SITUACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA Y EN CAUCA

La situación critica que presenta el panorama de violación de los derechos humanos y las infracciones al derecho internacional humanitario en los grupos étnicos colombianos, en especial las comunidades indígenas, los somete a un estado de alta vulnerabilidad. Estas comunidades - en medio del fuego cruzado que vive el país- siguen afrontando situaciones difíciles en cuanto en ellas se combinan el desconocimiento reiterado de sus derechos étnicos, económicos, sociales, y culturales con múltiples agresiones a sus derechos civiles y políticos.


Las comunidades indígenas, campesinas y negras, sufren todas las consecuencias de los sucesos violentos de la guerra. A menudo se presentan casos de privaciones arbitrarias de la vida y de la libertad, restricciones no razonables a la libertad de circulación, apropiación ilícita de bienes de consumo y uso desproporcionado del poder armado y de la fuerza que quedan en la impunidad.

En la guerra interna de Colombia, los muertos básicamente los están poniendo los pobres, entre ellos, las comunidades indígenas, quienes caen anónimas con el rótulo de población civil o de campesinos, en general, sin especificar si son o no de comunidades indígenas. Según la ONU, la vigencia efectiva de los derechos de los grupos étnicos se ha visto entorpecida por diversos factores; entre ellos el desconocimiento de la legislación que protege a las comunidades indígenas por muchas autoridades del Estado, el desarrollo de permanentes conflictos sobre la tenencia de la tierras y otros estamentos sociales (latifundistas, empresas y multinacionales) y, las estrategias de control territorial que inspiran la actividad violenta de diversos actores armados.

Parte de la propuesta desde los pueblos indígenas del Cauca, es abrir el camino hacia una cultura de paz, desde el principio de guardia indígena, que consolide la vigencia de los Derechos Humanos y el respeto irrestricto de la normatividad humanitaria por parte de todos y cada uno de los partícipes y no participes de la guerra. Así puede verse el principio del camino en donde la afirmación cotidiana de la diferencia, haga parte del país incluyente que todos y todas deseamos y merecemos.

¿Qué es la guardia indígena del Cauca? 

“Somos diferentes, pero no indiferentes”

Defender el Plan de Vida y continuar su avance como mecanismo de construcción de la convivencia y armónica en los territorios indígenas. Así como nuestros mayores y espíritus han defendido y cuidado el territorio como una tarea ancestral, la Guardia Indígena del Cauca , tiene como objetivo seguir el camino de vigilancia, control, alarma, protección y defensa de nuestra tierra en coordinación con las autoridades tradicionales y la comunidad, siendo así, guardianes de nuestra vida que promueven siempre la defensa de los derechos. Esta función de los guardias viene desde atrás en diferentes etapas:
Desde la época de la colonización, cuando nos invadieron y tuvimos que defendernos del invasor.

La época de Juan Tama: Reconstruyendo los resguardos, donde se da la vigilancia y la resistencia.

La época del nacimiento del CRIC, en 1971, con las recuperaciones de tierra donde la Guardia era la encargada de dar el grito de alarma frente al terrateniente.

Los congresos zonales y regionales que se han registrado en los territorios indígenas
Este camino nos permite analizar que nuestra labor tiene raíces fundamentales en el proceso de vida de las comunidades, por tal motivo, debemos valorarlo y defenderlo como lo han venido haciendo nuestros mayores.

La Guardia Indígena de los pueblos indígenas del Cauca, es un colectivo compuesto por niños, mujeres y adultos. Nuestro proceso de resistencia y pervivencia en nuestro territorio es el de la defensa de la vida y de la autonomía de los pueblos indígenas, enmarcados en el Plan de Vida y en respuesta a todos los factores de violencia que atentan contra el bienestar y la armonía de los niños, los jóvenes, los adultos y mayores: Basados en la ley de origen, el ejercicio del derecho propio y la Constitución Nacional Art. 7, 330 y 246.


La Guardia Indígena se concibe como organismo ancestral propio y como un instrumento de resistencia, unidad y autonomía en defensa del territorio y del plan de vida de las comunidades indígenas. No es una estructura policial, sino un mecanismo humanitario y de resistencia civil. Busca proteger y difundir su cultura ancestral y el ejercicio de derecho propio. Deriva su mandato de las propias asambleas, por lo que depende directamente de las autoridades indígenas. Surge para defenderse de todos los actores que agreden sus pueblos, pero solamente se defienden con su “chonta” o bastón de mando, lo cual le imprime un valor simbólico a la guardia.

La Guardia Indígena está en proceso de iniciar una formación permanente en temas como resistencia pacífica, legislación indígena, derechos humanos, estrategia y emergencias. Entre las labores humanitarias se cuentan la búsqueda de desaparecidos, liberación de personas secuestradas y detenidas, acompañamiento y apoyo permanente a los cabildos, traslado de heridos y primeros auxilios, seguridad y protección de las movilizaciones, marchas, congresos, asambleas permanentes, protección de los sitios sagrados, entre otras. Además, alertan a la comunidad con un eficaz sistema de comunicación, que permite avisar oportunamente sobre riesgos de bombardeo, masacre o quedar en medio del combate. El control territorial se refleja con retenes ubicados a la entrada y salida de los resguardos.

Los guardias no reciben remuneración alguna, es un esfuerzo voluntario y consciente en defensa de su cosmovisión y de la pluriculturalidad. Lo anterior muestra un proceso contundente y un mensaje político importante en cuanto que es un símbolo de cómo la sociedad pone de manifiesto su autonomía y la defensa de la Constitución de 1991. 



Además, esta experiencia resalta una actitud de neutralidad positiva como también un mensaje de paz para el país.