martes, 20 de enero de 2009

LA BALLENA FRANCA AUSTRAL DESAPARECE




La creciente contaminación sónica en los océanos del mundo amenaza la supervivencia de ballenas y delfines, según un panel de expertos patrocinado por la Organización de Naciones Unidas (ONU).


"Se desorientan, no pueden encontrar pareja ni comida y se comportan erráticamente", dicen los expertos.

Los especialistas, reunidos en Roma, aseguran que los sonidos que utilizan estos mamíferos para comunicarse son opacados por el ruido que provocan los barcos, los sistemas militares de sonar y el cambio climático.

Por ello, la Convención para la Conservación de las Especies Migratorias, a la que asisten representantes de 100 países, está considerando emitir una resolución que obligue a los países a disminuir los niveles de contaminación sónica en el mar.

En algunos casos, los mamíferos presentaron lesiones en algunos tejidos, similares a las de los buzos que salen a la superficie demasiado rápido.

Los expertos creen que esos animales pueden haberse asustado por el ruido de sonares militares o experimentos sísmicos y terminaron por ascender a una velocidad superior a la de sus limitaciones físicas.

Los principales sospechosos

Sin duda que las detonaciones en el lecho marino son la principal causa de mortandad de cetáceos, señalando en particular a la exploración geológica y a la actividad militar como las principales responsables de la varadura mamíferos marinos, tal y como lo adelantáramos en nuestro blog PERMAHABITANTE.

Por ahora "La US Navy concuerda con que un sonar militar de alta intensidad puede dañar, e inclusive matar, ballenas, delfines y otros animales marinos” dijo el abogado del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales Joel Reynolds. Ahora falta que se manifiesten los responsables de los cateos petroleros quienes serían los principales responsables de la creciente mortandad de ballenas francas en nuestro litoral patagónico.

Entonces dijimos: “Si no hacemos algo pronto; las perderemos a todas”.

“Nuestro litoral marino está siendo actualmente objeto de cateo con explosivos de alta intensidad por parte de numerosas compañías petroleras extranjeras, que ven en nuestro lecho oceánico una nueva oportunidad de avanzar sobre nuestros recursos naturales. La sospechosa incapacidad de dilucidar el misterio de las varaduras por parte de fundaciones y organismos oficiales resulta altamente sospechosa tratándose de intereses millonarios en juego”.

Arturo Avellaneda


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