viernes, 31 de julio de 2015

La confusión del veganismo



Un análisis sobre el consumo de carne y la compasión por los animales de uno de los ambientalistas argentinos más reconocidos. Un aporte de NAP para un debate actual y profundo.


BUENOS AIRES (NAP, Por Claudio Bertonatti*). Uno de los grandes problemas ambientales es que las verdades se mueven reptando lentamente por la selva mientras que las mentiras vuelan rápido por cielo despejado. Otro de los problemas es que desde las buenas intenciones se pueden tomar malas decisiones.

Por eso dedico este artículo a quienes dejaron de alimentarse con carne por compasión o solidaridad con los animales. No lo dirijo, entonces, a quienes evitan su consumo por motivos nutricionales, filosóficos o religiosos. Tampoco resultará apto para fanáticos, fundamentalistas o para quienes no dudan de sus creencias u opiniones. No pretendo herir a nadie.

Hay personas que suponen que al evitar el consumo de carne no matan animales. Tengo una pésima noticia para ellas: no es cierto. El más despojado plato de arroz o un simple pedazo de pan también implica un impacto mortal para muchos animales. Que no lo veamos ni sepamos es otro tema. Pero la muerte está presente de un modo inevitable. No existe el desarrollo humano con impacto ambiental cero: para que nosotros podamos vivir muchas formas de vida deben morir. Esta afirmación es chocante pero es una de las verdades más obvias de la ecología, que es la ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos entre sí y con su ambiente.

Vegetariano u omnívoro

Aclaro que fui vegetariano. En mi adolescencia creía que era una forma de evitar el sufrimiento y la muerte de los animales. Después de un par de años volví a ser omnívoro. Les explicaré los motivos, advirtiendo que no pretendo convertir a nadie a ninguna filosofía o estilo de vida. Solo busco arrimar información, impresiones y experiencias para ayudar a quienes quieran revisar sus decisiones alimenticias con implicancias ambientales.

¿Qué me hizo cambiar de opinión y de conducta? La constatación de la realidad ambiental en el terreno y, fundamentalmente, la comparación de los campos donde se producen nuestros alimentos. Por eso, les propongo repetir el ejercicio. Visiten un campo ganadero y otro agrícola en una misma región y anoten la diversidad de formas de vida que ven en cada uno de ellos. Este ejercicio se puede hacer registrando solo la presencia de aves, anfibios, reptiles, peces, mamíferos, mariposas, hongos o plantas, o de todos estos grupos.

El resultado será inequívoco: un cultivo (soja, trigo, maíz o arroz, para mencionar los más extendidos) no conviven con mucho más que sí mismos. Incluso, sucede esto con la huerta más orgánica del mundo. Las especies animales no solo no son bienvenidas sino que en los cultivos no orgánicos (la mayoría) son combatidas con biocidas o agrotóxicos (venenos), cuando no, tiros u otras formas de lucha para evitar la presencia de predadores que ocasionan daños y pérdidas económicas.

Una de las impresiones más contundentes fue el contraste entre la abundante vida silvestre de los esteros y arroyos del nordeste argentino con las arroceras vecinas. En estas últimas no había lugar para carpinchos, ciervos de los pantanos, lobitos de río, boas curiyú, garzas, gallaretas ni patos. Para cultivar arroz se drenan esos esteros, arroyos y riachos para que les deriven su agua y muchas veces, terminan secos o muertos, sin vida. Como se empobrecen o destruyen esos ambientes naturales muchos animales silvestres desamparados buscan refugio o comida en los cultivos que los han reemplazado. Y ahí se desata un segundo golpe. Para evitar que las aves o mamíferos coman los granos o brotes se esparcen semillas envenenadas o se traen tours de cazadores salvajes a desterrarlos a tiros de plomo (también contaminante). Nadie que sepa esto puede decir que por no comer carne y alimentarse con arroz, por ejemplo, no se matan animales.

Claro, la muerte es distinta porque ocurre más lejos, de un modo difícil de ver y variada en su forma (alterando el ambiente, envenenando o disparando balas). Una característica fundamental es que no se matan puntualmente los animales domésticos a consumir (para los que hay una sensibilidad más desarrollada), sino una enorme cantidad de animales de una gran diversidad de especies silvestres: desde invertebrados hasta peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Estos impactos se tornan “invisibles” a la distancia de una gran ciudad y en consecuencia son poco emotivos. Y lo que no emociona no es evocado.

Por desconocimiento, entonces, se tiene mucha más sensibilidad por los animales domésticos que por los silvestres (como si estos últimos tuvieran menos derechos), cuando el nivel de preocupación debería ser inverso. A diferencia de lo que ocurre con las variedades domésticas, las especies silvestres que se extinguen no tienen reposición. Este disparate tiene un correlato coherente, aunque irracional. Entre muchos vegetarianos y veganos hay dolor o lamento constante por la muerte de animales domésticos (que vale la pena aclarar, están fuera de peligro de extinción porque se crían a gran escala) y un silencio sepulcral ante la muerte de la multitud de individuos de especies diferentes de la fauna salvaje. O lo que es peor, ante la desaparición del ambiente en el que conviven miles de formas de vida, muchas veces, de especies amenazadas.

Ganadería y agricultura

Por otro lado, con respecto a la ganadería, cuando se practica de un modo extensivo (o sea, a campo) se pueden ver garzas, ranas, culebras, peces, zorrinos, zorros, gatos monteses, hurones, perdices, hongos y muchas otras formas de vida entre los vacunos, los lanares o los caballares. Y si fuera realizada sobre pastizales nativos, es posible la convivencia hasta con especies amenazadas como los venados de las pampas y el yetapá de collar.

Pero la ganadería viene cediendo terreno a la agricultura. Y, de hecho, la expansión de la frontera agrícola (junto con la urbana) viene siendo desde hace décadas la principal amenaza para la naturaleza argentina, dado que va arrasando con nuestros bosques, selvas, montes, sabanas, esteros y pastizales para reemplazarlos por campos de cultivo. Si la humanidad se hiciera vegana para la naturaleza sería una tragedia.

Está claro que -de una u otra forma- la humanidad debe alimentarse y eso genera ineludiblemente un disturbio en la naturaleza, ya sea para reemplazarla o para intervenirla. Y cuando nuestra población crece como lo hace desde hace siglos, de un modo irresponsable o desentendido de la capacidad de carga del planeta, la agricultura se transforma en el mecanismo más fácil para proveer alimentos a gran escala y, en consecuencia, a gran impacto ambiental.

Desde luego existen formas más amigables de cultivar, pero no se practican a gran escala y menos en el contexto de crecimiento poblacional mundial.

También existen formas menos cruentas de matar a los animales, pero cuando uno es sensible, hasta la eutanasia programada duele. Lo cierto es que existen técnicas para aplicar una “muerte humanitaria”, que es inmediata, evitando maltrato, crueldad y agonía. Si se aplicara en los mataderos o “criaderos” se evitaría el maltrato y agonía que caracteriza a muchos de ellos. Ojalá tuvieran esta oportunidad los miles de animales silvestres que mueren cotidianamente envenenados por el uso de agroquímicos, mal heridos o baleados por los cazadores asociados con la defensa de los cultivos o los que quedan hambrientos y sin refugio porque su ambiente fue arado.

Para evitar que se maten animales la única solución es dejar de comer. Ya hemos visto que cualquier dieta capaz de sostenernos acarrea más muertes de las que imaginamos. Uno de los grandes temas a resolver a escala mundial es cómo transformar la actual producción industrial de alimentos en un modelo compatible con la conservación de los espacios silvestres. No solo practicando agricultura y ganadería sostenibles y sustentables, sino también siendo más humanitarias con las demás formas de vida.

Este caso ejemplifica lo difícil que es catalogar de “blanco” o “negro” un tema ambiental. La realidad tiene abundantes tonos de “grises” y es más compleja a medida que nos interiorizamos en ella. Al principio, suele ser ingrato hacerlo porque –sin anestesia- destroza ideas utópicas propias de un mundo ideal. Así, concluiremos en elegir la opción menos mala en lugar de la más buena.

Nuestro mundo real es imperfecto y no tenemos otro. Es difícil cambiarlo si no nosotros no cambiamos. El historiador escocés Thomas Carlyle (1795-1881) dejó una reflexión oportuna para esta situación: “¿Que esta es una mala época? Pues bien, estamos aquí para hacerla mejor”. Si aceptamos el desafío se hace ineludible detenernos a contrastar ideas y realidades para tomar decisiones inteligentes y buenas. (Noticias AgroPecuarias)

(*). Museólogo. Docente de la Cátedra Unesco de Turismo Cultural, la Escuela Argentina de Naturalistas y de la Universidad del Museo Social Argentino. Consejero de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y asesor de la Fundación de Historia Natural 'Félix de Azara'.

Glosario:


Ecólogo, ecologista y ambientalista; naturista y naturalista; conservacionista y proteccionista, abolicionista y bienestarista, vegetariano y vegano no son sinónimos entre sí y menos todavía forman parte de un mismo grupo de pensamiento. Son tan distintos que algunos piensan de modo opuesto o se ocupan de asuntos diferentes y no necesariamente complementarios. Por eso comparto una suerte de glosario básico:

-Ambientalista: especialista en la problemática ambiental.

-Abolicionista: defensor de los derechos de los animales contra su aprovechamiento o uso humano. Sostienen que todos los seres sintientes (humanos y no humanos) tienen los mismos derechos.

-Bienestarista: quien sostiene que es moralmente aceptable que los humanos usen o aprovechen otros animales como fuente de alimento, vestimenta, mascotas y otros usos mientras se evite su sufrimiento innecesario.

-Conservacionista: persona a favor de la conservación de la biodiversidad y de la gestión sostenible y sustentable de los recursos naturales.

-Ecologista: militante de la defensa ambiental que se basa en acciones mediáticas o manifestaciones públicas.

-Ecológo: científico dedicado a la ecología (la ciencia que estudia las relaciones entre los seres vivos entre sí y con su ambiente).

-Especista: quien discrimina moralmente entre las personas y los animales, en contraposición con el “especista cero”, que sostiene la igualdad moral o la no discriminación entre las personas y los “animales sintientes”.

-Naturista: persona que además de su régimen vegetariano usa los agentes naturales para conservar la salud y tratar sus enfermedades.

-Naturalista: estudioso de la naturaleza o de la historia natural.

-Proteccionista: defensor de los derechos de los animales.

-Vegetariana: persona cuyo régimen alimentario tiene como principio la abstención de alimentos de origen animal. De acuerdo a su amplitud de criterio, aceptan o no el consumo de lácteos, huevos y miel.

-Vegana: personas cuyo régimen alimentario es el de un vegetarianismo estricto, que rechaza el consumo de servicios y productos de origen animal (incluyendo huevos, lácteos y miel). Normalmente, extiende su rechazo a todo uso, aprovechamiento o explotación de los animales (anti especista).

jueves, 30 de julio de 2015

FERALCULTURA Tierra y Libertad. Entrevista a Andrew Badenoch




Nota del traductor: Presento a continuación mi traducción del inglés de esta nota que Kevin Tucker realizó al joven explorador Andrew Badenoch.  Su interpretación del hábitat en las sociedades primitivas, tiene una enorme vigencia, toda vez que continúen entrando en colisión; el modelo intencional de sociedad humana, con la real construcción natural que la vida en la naturaleza ha venido perfeccionando para nosotros por millones de años.

Por todas mis relaciones 

Arturo Avellaneda

Kevin Tucker: Andrew Badenoch es quien impulsa actualmente el proyecto "Feralculture Tierra y Liberación" y es además coordinador del grupo International Paleo Community. Desencantado del capitalismo, dio con el hallazgo del modo de vida de los cazadores-recolectores primitivos y puso manos a la obra para profundizar en estos conocimientos.

Pusimos nuestro interés en su  particular proyecto, las ideas con que se vincula y las preguntas que ya han motivado algún nutrido y prometedor debate, siempre bienvenido.  


- ¿Puedes hablar un poco sobre tu proyecto territorial, cómo se llama y la razón por la que se origina?

El título provisional es "El Proyecto de Liberación de la Tierra Feralculture", que es una consecuencia de las ideas discutidas en el grupo de Facebook  "intentional Paleo Comunidad", que comenzaron alrededor de septiembre de 2012. La comunidad o comunidades bajo ese marco, sin duda podrán desarrollar diferentes nombres a través del tiempo. En la medida en que es posible en la actualidad, estamos actualizando el debate sobre estos cambios, ya en curso de desarrollo en torno al proyecto feralculture.com, con la idea de expandirnos y dejar de aportar mano de obra gratuita al imperio de las redes sociales ajenas como Facebook.

Por lo pronto, estamos trabajando para construir algo así como una comunidad de cazadores-recolectores actuales sobre el resquebrajamiento de una sociedad que posterga su necesario retorno a la naturaleza. 
También reconocemos que los biomas amistosos para las culturas humanas salvajes se han agredido de muchas maneras. Con esta idea, postulamos una forma de permacultura silvestre que establezca un puente para regenerar lo que la sociedad agrícola-industrial ha matado.

Nuestra visión es crear y ampliar una red global de tierras de la comunitarias, como un verdadero laboratorio viviente para la etnogénesis de una renaciente cultura de cazadores-recolectores; y que conlleve además la regeneración de los paisajes necesarios para sustentarla.


La puesta en marcha propone una comunidad núcleo (nodo)de referencia que se multiplique en diversos grupos de manera radial. No estamos encantados con esta jerga, pero pensamos en una cadena  (clúster) bioregional de 2 a 5 propiedades, a los que se pueda viajar sin transporte mecanizado en tres jornadas de marcha o menos. Cada establecimiento, sería aproximadamente de entre media a siete hectáreas de superficie.

Así que en lugar de un proyecto establecimiento de más de 100 hectáreas, el nuestro se extendería sobre un área superficial más extensa sin y no contigua. Lo interpreto como una serie de asentamientos de cazadores-recolectores a los que viajar como individuos o grupos. Algunos grupos de núcleos, estarían más separados, y la gente podría viajar entre estos diversos biomas más amplios si lo desea, o dedicar tiempo a profundizar su relación con el paisaje en un solo núcleo de la misma cadena regional.

A menudo, al explicar esto, me cuestiono:"¿Oh, como un "tiempo compartido" de los cazadores-recolectores?" ¿Tendríamos que ofrecer viajes gratis a la Florida para invitar a una entrevista. Pienso en cambio que en cierto sentido, unirse a nuestra comunidad sería como un boleto de ida hacia una entidad viviente que ocupa la tierra, sin restricción de fechas, horarios, o los pagos requeridos.

Antes de llegar demasiado lejos en esto, me gustaría reconocer mi responsabilidad y reconocimiento sobre los múltiples problemas que giran en torno al término y los conceptos acerca de la propiedad privada de la tierra discutido aquí. Somos comprensivos con las críticas, como lo argumentado por Thomas Paine y Henry George; los distintos, matices y diversos problemas históricos de la colonización y destrucción de indigenismo, y las críticas anarquistas sobre la propiedad privada. Por desgracia, nuestra principal limitación parece ser el sistema de propiedad pública y nuestro discurso a menudo, se sometido a ese marco legal. Nuestra esperanza es liberar tanta tierra como sea posible de la agricultura y sus sistemas derivados, la extracción y la violencia. La tendencia normativa fundada en el concepto de Bosque Nacional Estadounidense del Departamento de Agricultura, puede ser vista como un pequeño gesto positivo, dentro de la mayoritaria tendencia que orienta la producción agrícola para el mundo industrial y que bregamos por hacer retroceder.

- Así que usted está comprometido con un proyecto territorial que se funda en la comprensión del papel que desempeñan las comunidades de cazadores-recolectores nómadas, y buscando adquirir pequeños núcleos en lugar de parcelas rurales extensivas. ¿Cómo nace la idea? ¿En qué difiere de la mayoría de los proyectos de eco aldeas?


El primer impulso fue el simple reconocimiento de que la alimentación de los cazadores-recolectores parecería producir seres humanos más sanos, y que la vida social de los cazadores-recolectores parecería además producir comunidades más felices. Independientemente de si es esto cierto o no, una cultura completamente fundada en la científica, e hiper-racional, que pretenda ofrecernos un modelo de salud y bienestar factible, debería al menos, tener en cuenta los méritos y las implicaciones de esta hipótesis disidente. 
Si bien es cierto que las sociedades agro pastoriles son también muy sanas y felices, dicho modelo enfrenta la paradoja de desmantelar su propio hábitat, salvo que admitan que su narrativa es fraudulenta. Ahí es donde comenzó el debate filosófico, y puesto que la civilización habrá de depurar las narrativas fraudulentas siempre que pueda, la cuestión de la vida cotidiana se transformó entonces en la prioridad del debate.

La siguiente cuestión a debatir aparece al tratar de comparar los fracasos generalizados de comunidades intencionales durante el siglo pasado; contra la persistente presencia de comunidades humanas avocadas a la caza y a la recolección como hace más de 2.000.000 años. Por un lado, hay una tradición de individuos aparentemente sinceros y bien intencionados haciendo su aporte para fomentar un profundo impulso al sentimiento de vivir en comunidad agrícola, pero a costa de imprimir una elevada huella ecológica a su entorno.

Por otro lado, está el registro etnográfico plagado de pueblos que viven en estado salvaje sin impacto significativo sobre las comunidades biológicas que habitan. En la práctica, el fomento de los "bienes comunes" es algo "intencional" incluso entre quienes no son civilizados, pero no se observa en ellos un debate similar como el que tiene lugar ahora entre las sociedades modernas. Algo está pasando aquí, y al parecer algo consistente. La pregunta es inevitable, ¿qué es ese algo?


La única manera que yo he encontrado para salvar ese abismo, es a través de la búsqueda de la una regla diferencial entre culturas de agro pastoriles y las de los cazadores recolectores, y esa regla radica en sus hábitos de movilidad. Unos son sedentarios y los otros nómades. Los Cazadores recolectores deben moverse con regularidad, mientras que los agricultores no pueden moverse con regularidad por razones de subsistencia. Las implicaciones de esta diferente conducta adaptativa determina la vida de sus miembros. Los antropólogos y los arqueólogos se apresuran a completar el relato histórico con la creación de episodios vinculados a la propiedad privada, la división del trabajo, la jerarquía, el patriarcado, las zoonosis, el teísmo, y las otras consecuencias no deseadas del programa civilizatorio.


La Permacultura llegó luego de la aparición de las tendencias teóricas sobre la comunidad, pero sus fundamentos éticos proporcionan una solución a la cuestión de las normas para comunidades silvo pastoriles o de agricultores de subsistencia en el contexto de dichas teorías de la comunidad voluntaria. Las tres éticas de la permacultura son:

El cuidado de la tierra.

El cuidado de las personas.

Considere límites al consumo y producción, y redistribuir los excedentes en beneficio de 1 (tierra) y 2 (personas).


Acaso los fundadores de la permacultura, David Holmgren y Bill Mollison, no se percataron de la falsedad del concepto "agricultura permanente", dado que de haberlo advertido hubieran debido descartar la agricultura en favor sí, de una "cultura permanente". Si bien hoy éste movimiento puede sentirse subordinado por los agricultores y jardineros y hasta el capitalismo, Holmgren, Mollison, y el protegido de Mollison Geoff Lawton todos realizan gestos hacia la vida de los cazadores-recolectores como un modelo del cual aprender. Desde que vieron declinar la tendencia de la agricultura, y ver emerger con mayor potencial a la permacultura, se ha pasado a reconocer a la vida del recolector como una fuente de inspiración. Los cazadores-recolectores han expuesto los ejemplos más cercanos que tenemos de cultivos permanentes, interpretando así las tres normas éticas de la permacultura, ahora no como meta, sino como un nuevo punto de partida.

Contribuímos al rechazo de la agricultura excluyente que desplace a la mayoría de los agricultores más ecológicos, y nos hacemos eco del artículo de Toby Hemenway, donde afirma que la agricultura sostenible es un contrasentido. Disentiremos claramente con quienes opinen lo contrario. Por toda lógica la permacultura sólo puede ser anti agricultura.


En concreto, toda hipótesis de comunidades (Eco aldeas) que se basen en un diseño agrícola inexorablemente fracasarán e incumplirán con el postulado ético proclamado. La única cuestión será conocer cuanto tiempo les tomará.

Afrontamos entonces un dilema grave que abarca la viabilidad de todas las comunidades modernas a diseñar que deberán incorporar coherentemente normas y valores agrícolas. 

 
Un ejemplo claro se da con la incorporación de normas agrícolas, que contradicen la primera regla del cuidado de la tierra de las comunidades que compran parcelas rurales con la intención de rotar sus explotaciones bajo un ciclo anual productivo. No importa si estas comunidades tratan de integrar los usos agro ecológicos en contra de las de la agro industria, sencillamente la calidad de vida de la gente decaerá y este factor hará fracasar el proyecto que no tendrá nada de permanente.


Las buenas prácticas éticas acerca del cuidado de las personas se dan con mayor certeza en comunidades que: (1) operan como dominios proto-feudal donde los dueños de la tierra organizan las relaciones entre agricultor y arrendatario y/o ejercen control jerárquico sobre la toma de decisiones o de gobierno de la comunidad; (2) Hacen realidad la fantasía del a propiedad privada de la tierra en la que las parcelas están subdivididas y vendidas como derechos de acceso a la propiedad de la tierra que se concede el acceso proporcional más o menos permanente, y de la que se excluye mayormente a otros miembros de la comunidad; (3) El poder de subvención a los líderes o representantes de instituciones conocidas o cuasi-religiosas.

La tercera norma ética, a menudo es vilipendiada y  por eso es más difícil de tratar, debido a las ambiguas oscilaciones políticas que fluctúan sobre este particular punto, ya que desde una perspectiva anarco - libertaria de la permacultura, una orientación capitalista hacia el trabajo y la vida de las plantas y los animales, difícilmente haría posible cumplir con el valor ético de devolver el excedente a la tierra y la gente.


- ¿En tu visión cómo los cazadores-recolectores impactan en la vida de tu comunidad ideal y cómo sería entonces desplegada esta construcción?

Ciertamente. Nuestra propuesta de solución a los problemas de las comunidades intencionales modernas, es diseñar nuevas interacciones en consonancia con las tres normas éticas agro pastoriles. Una de las principales formas de lograr esto es proponiendo una nueva norma de movilidad propia de los pueblos cazadores-recolectores. Según éste criterio la posibilidad de una comunidad territorialmente aislada, queda descartada. 


La idea se centra en asentamientos de comunidades nómades de menor superficie, dispersos de forma de red. Estos particulares enclaves no podrían funcionar como comunidades vigorosamente por su propia cuenta, y no buscan beneficiar con su aislamiento tampoco a las poblaciones del tamaño de una tribu. Si en cambio, al pretender modelar los patrones de movimiento para comunas agro pastoriles en el contexto del marco de la propiedad privada de la nación-estado, una red de pequeñas propiedades comienza a parecerse a un patrón de campamentos móviles, en particular cuando asigna el tiempo. No pretendemos hacer eco a la perfección los patrones de movimiento de los seres humanos en condiciones salvajes, sólo que ésta parece ser una buena práctica dentro de la realidad actual.

A diferencia de las normas agrícolas de la libre empresa, el modelo de núcleos enlazados diseminados, incorpora normas de cazadores-recolectores en orden a nuestra primera regla ética del cuidado de la tierra y proyecta beneficios sobre la segunda regla ética del cuidado de la gente, así potenciando las normas sociales para grupos agro pastoriles ahora relacionados con y con movilidad territorial. Sociedades tribales con frecuencia utilizan una red de campos de encuentro fricción-fusión como una válvula de escape para el conflicto. En lugar de la noción tenue que los individuos expulsados ​​de un grupo de cazadores-recolectores que se exponen a una muerte inminente, resulta lógico que se opte por unirse a otro grupo dentro de la red regional más grande (núcleos enlazados) con otros amigos y familiares y nuevas oportunidades

Por supuesto, los delincuentes atroces podrían ser instados a dejar el grupo regional si la comunicación entre núcleos fuera regular, la presión social se utiliza regularmente para reducir las conductas anti sociales y violentas. El número regular de individuos miembro de cada tribu y su proporción con la población del resto de los núcleos es una regla a estimar con miras a la selección de los establecimientos a definir. Se puede aprovechar a comprar núcleos linderos a tierras fiscales abiertas a la caza, pesca y recolección. A diferencia de las comunidades más intencionales, que suponen la idea de que toda la tierra de la que sacamos el sustento debe estar legalmente en propiedad de la comunidad.

¿Tiene un proyecto de establecimiento núcleo limitaciones específicas?

Completamente. Una limitación es que las pequeñas parcelas de tierra pueden ser más caras por hectárea. Esto no siempre es así, ya que algunas zonas impulsan precios más altos para otras grandes extensiones contiguas también.

Además existe el problema de la superposición de jurisdicciones burocráticas. La toma de decisiones de la Comunidad y para su autogobierno, se vuelven más complicadas ya que los intereses y personalidades se multiplican por varias propiedades con múltiples características y necesidades diversas.

¿Puedes decirnos en que punto se encuentra ahora el proyecto y dónde desearías verlo prosperar?

Hemos comprado provisionalmente el primer núcleo de la comunidad en una región con abundante caza y pesca del interior de Alaska. Está emplazado frente a un río que posee una migración de salmones y variedad de caza mayor y menor, como así mismo diversidad de aves acuáticas, entre otras especies de pesca más. Tiene como ventaja estar completamente rodeado por las tierras fiscales, que es la condición menos restringida en la jurisdicción de Alaska.

En el momento de escribir este artículo, no hemos comenzado a aceptar miembros o contribuciones. La línea de tiempo para abrir oficialmente el proyecto se mide en meses a partir de ahora, que puede ser minutos de cuando usted está leyendo esto.

En cuanto a su crecimiento, el objetivo es establecer algo así como 3 núcleos, y que forman la semilla de 3 grupos más, a través de los cuales podemos consolidar una presencia. Vemos un potencial de grupos de núcleos en Canadá, Cascadia, Maine, Carolina del Norte, Nueva Zelanda, América Central, América del Sur, Europa del Este, Escocia, Asia, y bueno ... todo realmente. No vemos esto como exclusivo de ninguna región, y buscamos activamente para expandir el concepto a nivel mundial.

Además del crecimiento impulsado por los miembros que deseen unirse a nosotros, contamos con tener oportunidades en la donación de tierras para el proyecto, de parte de individuos con diversos intereses que puedan verse interesados por la idea de la conservación... No vemos a los otros humanos como separados de la naturaleza, y sabemos que hay algunos que son dueños de mucha tierra y que están en busca de algo más ecológicamente profundo y regenerativo del paisaje silvestre.




Entrevista de Kevin Tucker a Andrew Badenoch
Título original en inglés: "Talking Nodal Land Projects with Kevin Tucker"
Fuente: https://feralculture.com/talking-nodal-land-projects-with-kevin-tucker
Ilustraciones: Josh Keyes - bowhunters-ed.com