jueves, 26 de febrero de 2015

DECLARACIÓN de Nariño - 2015 Colombia.



















1° DECLARACIÓN  Cumbre Internacional del Saber Ancestral de los Pueblos Originarios del Abya Yala - 2015 Pueblo Pastos – Resguardo de Mueses – Nariño – Colombia. 

Febrero 17 y 18 del 2015. 

“El agua que corre en nuestra sangre indígena, la tierra que representa nuestro cuerpo combativo, el aire que expresa nuestro aliento de construir memoria y el fuego que enciende nuestro espíritu guerrero. Es la esencia de los elementos: el equilibrio de la vida pura y sana” 

Llenos de armonía, sabiduría y hermandad entre las nacionalidades y los pueblos originarios de Colombia, Ecuador y el Abya Yala, estuvimos sentados en el círculo de la vida, junto al fuego sagrado que redondeaba el churo cósmico integral e infinito, en las faldas del Cerro Negro, lugar sagrado del territorio de los Pastos. 

Durante los días 16, 17 y 18 de Febrero de 2015 en el Gran Territorio Ancestral de los Pastos - Resguardo Indígena de Mueses - Jurisdicción del Municipio de Potosí Nariño, las delegaciones presentes auto convocadas, instalaron y minguiaron la Primera Cumbre Internacional del Saber Ancestral. Al evento asistieron mayores, ex gobernadores, taitas, mamas, sacerdotisas, sabedores, médicos tradicionales, comunicadores, mujeres, niños, jóvenes, estudiantes, profesionales y la comunidad en general, quienes compartieron su conocimiento y armonizaron el espacio con diferentes rituales, encuentros de pensamientos, conversatorios, diálogos y visitas a espacios sagrados, que generaron propuestas claras para continuar el camino en la construcción de nuestras raíces milenarias.

Las delegaciones de los pueblos originarios firmantes de la Primera Cumbre declaran: 

Replicar los conocimientos y saberes adquiridos sobre salud, educación, comunicación y shagra propia con el mayor respeto, por medio de mingas, conversatorios, talleres, encuentros y cátedras obligatorias, con el fin de generar conciencia y apropiación de éstas prácticas en las futuras generaciones. 

Continuar con la investigación de las medicinas ancestrales, sus avances, usos e importancia en la sociedad andina, para fortalecer los procesos organizativos de las comunidades y pueblos originarios. 

Construir políticas públicas integrales en el Abya Yala que garanticen el uso medicinal de algunas plantas como: el yagé, la coca, la marihuana, el tabaco, la amapola, entre otras, cuyo cultivo es fundamental en la medicina de nuestros pueblos. 

Tejer la escuela intercultural del saber ancestral y un hospital de medicina tradicional con espacio suficiente para el ejercicio y la aplicación de los saberes y conocimientos propios. 

Generar espacios de sensibilización y concienciación en torno a medicina ancestral, en las comunidades y pueblos originarios en contexto de ciudad. 

Vincular a nuestros mayores en proyectos comunitarios y sociales de orden nacional e internacional teniendo en cuenta su sabiduría. Salvaguardar las propuestas de los procesos organizativos del Abya Ayala, que permitan la incidencia y transmisión desde los planes de vida, planes de acción, planes de desarrollo y políticas públicas que garanticen la armonía territorial, el bienestar social y cultural de las comunidades para el buen vivir

Denominar las juntas médicas tradicionales como: Consejo de Sabios.

Mantener el trueque, crear un gran banco de semillas y generar otras estrategias para que la alimentación otorgada por la madre tierra sea pura y sana, libre de transgénicos u otros químicos que han destruido la salud de las nuevas generaciones. 

Garantizar la continuidad de los medios de comunicación indígenas y articular la Escuela de Comunicación propia intercultural, con el fin de revitalizar, difundir y expresar las iniciativas de los procesos organizativos, nacionalidades y pueblos originarios, que se piensan una sociedad justa en armonía con la madre tierra.

Reafirmar la organización de comunicadores, procesos y colectivos de comunicación del Abya Ayala, con el fin de construir políticas internacionales, agendas temáticas y estrategias de resistencia de los pueblos. 

Tejiendo las propuestas mencionadas y en concordancia con la construcción de la II Cumbre Internacional del Saber Ancestral:

 Exigimos:

  • Que las instituciones públicas apoyen todos los espacios propios de las comunidades, nacionalidades y pueblos originarios, garantizando su fortalecimiento y financiación estatal. 
  • Que las organizaciones de DDHH nacionales e internacionales apoyen el proceso organizativo, garanticen la protección a nuestras vidas y reconozcan a todos nuestros compañeros caídos por defender la causa justa indígena y los intereses colectivos de la comunidad. 
  • A las multinacionales y transnacionales que respeten nuestros territorios ancestrales, nuestra autoridad y autonomía.
  • A los estados que garanticen la consulta previa con las comunidades, nacionalidades y pueblos originarios indígenas.

Agradecemos: a todas las delegaciones de Colombia y Ecuador que estuvieron presentes en la Primera Cumbre Internacional del Saber Ancestral.

Invitamos: A la II Cumbre Internacional del Saber Ancestral a realizarse los días 20 y 21 de Febrero del 2016 en el corazón del mundo Quito, Republica del Ecuador; para ello, se realizará encuentros desde cada comunidad y una pre-cumbre que materialice iniciativas para llevar al evento.

Mesa Coordinadora de la Cumbre Internacional del Saber Ancestral 
Taita Carlos Pitacuar Gobernador Suplente de Mueses Nariño. 
Taita José Naula: Coordinador Fundación Jambi Huasi – Quito Ecuador. 
Taita Jorge Chacha: Fundación Wari - Bolívar Ecuador. 
Hernán Claros: Comunidad del Jaguar – San Agustín Huila. 
Francisco Sayalpud Caipe: Presidente ACOIC Colombia. 
Licenciado Michael Camelo - Universidad de Nariño 
María de Jesús Erira Cuastumal: Pueblo Pastos Bogotá D.C. Colombia

Autoridades, Delegaciones, Organizaciones y Colectivos firmantes de la CISA- 2015 Autoridad Indígena del Resguardo de Mueses Potosí Colombia. 
Autoridad Indígena del Resguardo Gran Tescual – Nariño. 
Alianza de Comunicadores Indígenas de Colombia – ACOIC. 
Agencia Intercultural de Noticias “Diario Indígena” 
Asociación de Autoridades Indígenas Pastos Cabildo Jaguar Municipio San Agustín Huila. Colectivo de Comunicación Intercultural – Guachucal Nariño.
Colectivo de Comunicación del Resguardo de Muellamues Nariño. 
Colectivo de Comunicación del Resguardo de Mueses Potosí Nariño. 
Colectivo de Comunicación del Resguardo de Yaramal Nariño. 
Colectivo de Comunicación “Exitosa” Cumbal Nariño. 
Colectivo de Comunicación “Jenoy Estéreo” – Pueblo Quillasinga. 
Colectivo de Audiovisuales y TV “Señal Indígena” Escuela de Derecho Propio “Laureano Inampues” – Pueblo Pastos Fundación Intimakuna – Pueblo Pastos. 
Fundación Jambi Huasi – Quito Ecuador. Fundación Wari – Bolívar Ecuador. Nacionalidad Quitukara - Ecuador Nacionalidad Kichwa – Ecuador. 
Periódico Intercultural La Minga. Pueblo Pastos – Bogotá D.C. Colombia.
Pueblo Waranka – Wanuhu del Ecuador. Universidad de Nariño – Pasto Nariño. 
Universidad Cooperativa de Colombia Universidad Distrital “Francisco José de Caldas” Universidad Nacional de Colombia Universidad del Tolima Comuneros Pastos de Nariño Delegaciones del Putumayo Delegaciones de Pueblo Pijao del Tolima. 

DIRECCIÓN DE CONTACTOS: Correos Electrónicos: comunicadoresindigenas@hotmail.com – fransayalpud@hotmail.com Páginas Webs: http://www.acoic.com.co/ - http://www.diarioindigena.com/ Celulares: 316 6152660 – 317 8795996- 318 3937475 – 313 3426997 Casa 72 San Fernando Salida al Encano Pasto Nariño Colombia. 

Jallalla Primera Cumbre Internacional del Saber Ancestral 
Jallalla Salud y armonía para el buen vivir


miércoles, 18 de febrero de 2015

Declaración conjunta del Grupo de Trabajo sobre Derechos Campesinos







































Ginebra: 18 de febrero de 2015

La Via Campesina, La Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines (UITA), el Foro Mundial de los Pueblos Pescadores (WFFP), la Alianza Mundial de Indígenas Trashumantes (WAMPI), el Consejo Internacional de Tratados Indios (CITI), la Federación Internacionales de Movimientos Adultos Rurales Cristianos (FIMARC), Centre Europe-Tiers Monde (CETIM), FIAN Internacional y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Para la segunda sesión del grupo de trabajo intergubernamental de composición abierta sobre una Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los campesinos y otras personas que trabajan en zonas rurales.

Somos representantes de hombres y mujeres campesinas, pueblos indígenas, pastores trashumantes, pescadores y trabajadores rurales de todo el mundo, es decir millones de personas que vivimos y trabajamos en las zonas rurales, acompañadas, por FIAN Internacional y CETIM y otras organizaciones de derechos humanos. Venimos participando de una forma constructiva en el proceso de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los campesinos y campesinas y de otras personas que trabajan en zonas rurales desde hace muchos años, desde nuestros campos, nuestros pastos y nuestros lugares de trabajo en todo el mundo, y también desde Ginebra. Nos agrada ver el proceso que está en marcha y las aportaciones constructivas de tantos Estados y organizaciones de la sociedad civil.

La Resolución 26/26 del Consejo de Derechos de las Naciones Unidas entregó, en 2014, el mandato a este grupo de trabajo intergubernamental para negociar, finalizar y presentar ante el Consejo un proyecto de declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de las campesinas y campesinos y de otras personas que trabajan en zonas rurales. Dicho mandato pide que se aclaren y consoliden los derechos humanos existentes con el objetivo de promover y proteger los derechos humanos de las campesinas y campesinos y de otras personas que trabajan en zonas rurales.

Compartimos la opinión que la Declaración debería extender los derechos universales al campesinado en general y a todos las personas que trabajan en zonas rurales, y así colmar las brechas legales existentes en la protección. Debería también ser progresista, para tratar las brechas emergentes y, por ende, acabar con las prácticas discriminatorias que afectan a campesinas y campesinos y a otras personas que trabajan en zonas rurales.

Nosotras y nosotros, como representantes de mujeres y hombres campesinos, pueblos indígenas, pastores trashumantes, pescadores y trabajadores rurales, debemos ser reconocidos como parte legítima de la cooperación internacional en relación a la alimentación y al desarrollo rural, puesto que somos el principal grupo de la población que se enfrenta al hambre y a la malnutrición, a la vez que contribuimos sobremanera a la alimentación del mundo. Los dos mil millones de campesinos y campesinas y otras personas que trabajan en zonas rurales poseen un gran conocimiento y experiencia, así como también nuestras propias perspectivas. Entendemos los desafíos actuales a los que se enfrenta el sistema alimentario mundial, y tenemos ideas para una solución. Podemos contribuir al proceso del desarrollo de manera valiosa.

Hacemos un llamado a los Estados a que se unan para reconocer y garantizar en mayor medida la realización de los derechos de los campesinos y campesinas y de otras personas que trabajan en zonas rurales. Los Estados y las organizaciones de las Naciones Unidas deben seguir trabajando para encontrar la mejor manera de promover y proteger la subsistencia y los productores de alimentos a pequeña escala y de las poblaciones rurales. Esta tarea incluye un impulso fuerte para la adopción de medidas antidiscriminatorias, como ya se mencionó en el proyecto de declaración sobre los derechos de las mujeres, pueblos indígenas, pastores trashumantes, pescadores y trabajadores rurales, hombres y mujeres. Opinamos que, con estas medidas, los campesinos y campesinas y otras personas que trabajan en zonas rurales tendrán una mayor seguridad y podrán trabajar arduamente en producir alimentos adecuados y nutritivos para la humanidad.

Para nosotras y nosotros, la relación con la Madre Tierra, sus territorios y aguas constituye la base física, cultural y espiritual de nuestra existencia. Debemos mantener esta relación con la Madre Tierra para la supervivencia de las generaciones futuras, y asumimos con mucho gusto nuestro papel de guardianes y guardianas de la misma.

Más allá de las fuentes ya mencionadas en el preámbulo, desearíamos enfatizar la relevancia de incluir la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el día 13 de setiembre de 2007 y las convenciones relevantes de la OIT, así como el trabajo realizado por el Comité sobre la Seguridad Alimentaria y el derecho a la alimentación.

Los Estados, la sociedad civil y las agencias de las Naciones Unidas han hecho un arduo trabajo a lo largo de esta semana para hacer aportes y desarrollar una Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los campesinos y campesinas y de otras personas que trabajan en zonas rurales. Encomiamos la naturaleza inclusiva del proceso, especialmente el lugar brindado a las organizaciones de la sociedad civil, para participar plenamente en él. Ha llegado el momento de aunar fuerzas y trabajar por el bien de nuestra identidad, integridad y derechos.

Como organizaciones que representan a campesinas y campesinos y a otras personas que trabajan en zonas rurales, estamos listas para cumplir con nuestra parte y asumir nuestras responsabilidades. Instamos a los Estados y al sistema de las Naciones Unidas a cumplir con sus obligaciones y a que sigan participando de buena fe y de una manera proactiva para garantizar una discusión democrática en consonancia con la Carta de las Naciones Unidas.

Via-info-es@viacampesina.org

martes, 10 de febrero de 2015

Declaración: Ayahuasca en un mundo globalizado (Ibiza 2014)




















En Septiembre de 2014, alrededor de 650 personas, procedentes de más de 60 países diferentes, asistieron a la Conferencia Mundial de la Ayahuasca celebrada en Santa Eulària des Riu, Ibiza, España. En esta Conferencia, un grupo compuesto por 40 expertos en ciencia, leyes y políticas públicas se reunieron para debatir cómo la utilización de la ayahuasca puede ser mejor entendida, respetada y protegida en el siglo XXI, en un contexto de creciente interés hacia las prácticas relacionadas con esta decocción amazónica. Durante la Conferencia se constituyó el Comité de Expertos para la Regularización de los Etnobotánicos Psicoactivos. El presente documento recoge el consenso alcanzado por este grupo: un llamamiento a los gobiernos para avanzar hacia la creación de un marco legal constructivo, y basado en los derechos humanos, para el uso de la ayahuasca.

Todo ser humano debería ser libre para elegir las formas y herramientas dirigidas a facilitar su crecimiento personal, para superar la enfermedad tanto física como mental y para nutrir sus lazos sociales y familiares, así como para cultivar su desarrollo espiritual. Por otra parte, en un momento en que buena parte de la humanidad está sufriendo una crisis de valores como consecuencia de la pérdida de referentes, es vital que a través del diálogo intercultural y de la implementación de políticas integrales se promueva una existencia sostenible para nuestra especie, abrazando nuestra diversidad en un mundo con sociedades interconectadas y en armonía con el entorno ecológico. Es intrínseco a la evolución de la condición humana el buscar nuevos métodos, y mejorar los que ya tenemos disponibles, para alcanzar estos objetivos de manera eficiente.

Lamentablemente, esto parece no aplicarse a determinadas herramientas de origen etnobotánico, utilizadas durante siglos por las sociedades indígenas y premodernas en prácticas ceremoniales, y transmitidas oralmente de generación en generación. Una de ellas, la ayahuasca (una decocción elaborada con los tallos de la liana Banisteriopsis caapi y las hojas del arbusto Psychotria viridis), ha jugado un papel esencial en las tradiciones espirituales, médicas y culturales de los pueblos que han habitado la cuenca del Amazonas. En las últimas décadas, diversas tradiciones y nuevas modalidades de uso de la ayahuasca han emergido más allá de las fronteras de la Amazonia, emprendiendo nuevas vías de simbiosis multicultural.

Durante siglos, las sociedades industrializadas han sido, por lo general, represivas e intolerantes hacia las plantas con propiedades psicoactivas, interpretando erróneamente su uso como diabólico, destructivo y adictivo. Sin embargo, la evidencia científica reciente, tanto biomédica como psicosocial, muestra que este prejuicio cultural tan asentado es erróneo, y que plantas como la ayahuasca están ganando un mayor reconocimiento por su potencial papel en los procesos psicoterapéuticos, de crecimiento espiritual y en la mejora de las relaciones interpersonales.1

Las diversas prácticas de consumo de ayahuasca no encajan en las conceptualizaciones tradicionales ni en las categorizaciones de “drogas ilegales de abuso”, de acuerdo con los parámetros del régimen internacional de control internacional vigente. La equiparación de los usos rituales, religiosos y terapéuticos de la ayahuasca con los usos problemáticos de drogas fiscalizadas como los opiáceos, la cocaína o las anfetaminas -así como tratar a las personas que conducen ceremonias de ayahuasca como “narcotraficantes” que participan de los mercados ilegales- refleja un profundo desconocimiento, no se basa en la evidencia y contribuye a la confusión acerca de la legitimidad, basada en los derechos humanos, de estas prácticas.2

Asimismo, la evidencia científica demuestra que la ayahuasca no da lugar a patrones de uso crónico y problemático (incluyendo la adicción), que su utilización no genera tolerancia farmacológica y que tiene un perfil de seguridad tanto fisiológica como psicológica aceptable dentro de contextos controlados.3 Además, sus efectos eméticos -tradicionalmente considerados un aspecto crucial de sus propiedades espirituales y curativas-, junto con la profunda experiencia introspectiva que frecuentemente induce, tienen por lo general un impacto positivo sobre la salud y el comportamiento de las personas que utilizan la ayahuasca regularmente.

Para una parte significativa y creciente de la población en diversas partes del mundo, el consumo de ayahuasca es la forma elegida para facilitar el desarrollo espiritual y personal, superar el sufrimiento y profundizar en su relación consigo mismos, con sus familias, su entorno social y con su ecosistema. Sin embargo, para muchos organismos de control de drogas, como la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), así como para muchos cuerpos de seguridad, fiscales y jueces de diferentes países, beber ayahuasca es con frecuencia erróneamente considerado como una nueva forma de “colocarse”, una práctica espiritual poco auténtica, una adicción destructiva y una amenaza para la salud pública y el orden moral que requiere medidas represivas.

En 2010, la JIFE afirmó que “ninguna planta o decocción que contenga DMT, incluyendo la ayahuasca, se encuentra actualmente bajo control internacional”. No obstante, la Junta añadió que “algunos países podrían decidir aplicar medidas de control para el uso y el comercio de la ayahuasca, debido a los graves riesgos para la salud que el uso de este preparado conlleva”.4 Coincidiendo con la alarma política generada por la JIFE en relación con la ayahuasca y otras plantas psicoactivas en sus Informes Anuales de 2010 y 20125, y siguiendo una tendencia que comenzó a mediados de la década de 1990, se han llevado a cabo una serie de detenciones en toda Europa y en otras partes del mundo, que dan muestra de la intolerancia a la que están expuestas las prácticas rituales con ayahuasca. Por lo tanto, parece realista afirmar que una prohibición de la ayahuasca a nivel nacional (en los diferentes Estados), o incluso a nivel internacional, es una posibilidad factible en un futuro cercano.6

Nuestro grupo de Expertos ha seguido de cerca los casos legales y judiciales que han afectado a muchas de las diferentes comunidades que utilizan la ayahuasca, siendo testigos de cuán trágica y dañina puede ser esta opresión para sus integrantes.

Por consiguiente, pedimos a los gobiernos, a los legisladores, fiscales, jueces y funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que tengan en cuenta el valor tradicional y cultural de las prácticas de consumo de ayahuasca en todo el mundo, y que basen sus políticas y decisiones en la evidencia científica descrita anteriormente y en los derechos humanos.

Pedimos que se ponga fin a esta persecución legal y que, en su lugar, los gobiernos colaboren con los representantes de las comunidades en las que es utilizada la ayahuasca, facilitando modelos de autorregulación eficientes, la promoción de la salud y la reducción de daños, así como iniciativas educativas públicas. Pedimos a los jueces de los procedimientos relacionadas con la ayahuasca que tomen en cuenta la declaración de la JIFE sobre el estatus legal de la ayahuasca: En este caso el DMT contenido en la decocción ayahuasca tiene lugar en su forma natural y, por lo tanto, de acuerdo con la interpretación oficial del Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971, no está sometido a control internacional.7

Es igualmente importante tomar en consideración que los beneficios potenciales de plantas como la ayahuasca pueden ponerse en riesgo si no se utilizan de manera responsable. Recordamos a las personas que toman ayahuasca, y especialmente a quienes dirigen ceremonias, que asuman la responsabilidad de hacerlo con el conocimiento adecuado, la buena intención y de forma diligente para maximizar los beneficios y minimizar los riesgos. Los comportamientos poco éticos y las prácticas fraudulentas no deben ser toleradas y han de notificarse siempre, con el objetivo de que el conjunto de la comunidad ayahuasquera pueda seguir facilitando la autorregulación y preservando la integridad de sus prácticas.

En conclusión, y en continuidad con la declaración sobre la ayahuasca realizada en 2012 por académicos de reconocido prestigio8, instamos a las autoridades a que se muestren tolerantes hacia estas prácticas, basándose en el respeto del derecho fundamental a la libertad de religión y de conciencia9, así como a la autonomía individual para elegir los medios y herramientas que faciliten el propio bienestar físico y psicológico. Asimismo, que concedan a las comunidades ayahuasqueras el grado necesario de seguridad jurídica y un compromiso de respeto para que puedan continuar desarrollando de manera responsable y segura su contribución a la sociedad multicultural y globalizada de hoy.

1) Labate, B. C., & Cavnar, C. (Eds.). (2014). The therapeutic use of ayahuasca. Heidelberg: Springer.
2) Tupper, K. W., & Labate, B. C. (2012). Plants, psychoactive substances and the International Narcotics     Control Board: The control of nature and the nature of control. Human Rights and Drugs, 2 (1), 17-28.
3) Bouso, J.C., dos Santos, R., Grob, Ch., da Siveira, D., McKenna D.J., de Araujo, D., Doering-Silveira, E., Riba, J. & Barbosa, P. (2013). Technical Report about Ayahuasca, Barcelona: ICEERS Foundation.
4) Letter sent to ICEERS by the INCB in 2010, available athttp://iceers.org/Documents_ICEERS_site/Letters/INCB/INCB_Response_Inquiry_ICEERS_Ayahuasca_2010.pdf
5) INCB Annual Report 2010, par. 286; INCB Annual Report 2012, par. 329-330.
6) Labate, B. C., & Jungaberle, H. (Eds.). (2011). The internationalization of ayahuasca.Zürich: Lit Verlag.
7) Lande, A. (1976). Commentary on the Convention on Psychotropic Substances, done at Vienna on 21 February 1971. New York: United Nations.
8) Anderson, B. T., Labate, B. C., Meyer, M., Tupper, K. W., Barbosa, P. C. R., Grob, C. S., et al. (2012). Statement on ayahuasca. International Journal of Drug Policy, 23 (3), 173-175.
9) These rights are recognized in broadly ratified international instruments, such as the 1948 UNGA Universal Declaration of Human Rights (Art. 18), the 1950 European Convention on Human Rights (Art. 9) and the 1969 American Convention on Human Rights (Art. 12).