miércoles, 2 de junio de 2010

British Petroleum se quiere llenar el tanque a costa nuestra

Imaginemos que le ocurriría a nuestro mar si a British Petroleum le pasara lo mismo en Las Islas Malvinas.



Es un tema de sencilla supervivencia de la matriz energética inglesa. Ha llegado el tiempo de echar mano a los yacimientos localizados en la profundidad del océano a cualquier costo y asumiendo un riesgo ecológico mucho mayor sobre las poblaciones linderas.

Los yacimientos continentales jamás representaron un peligro comparable al que hoy representan los yacimientos de aguas profundas. Sencillamente los pozos tradicionales deben ser bombeados para extraer su precioso contenido, incluso se recuperan hasta las últimas gotas del preciado oro negro inundándolos con agua dado el mayor peso específico de esta frente al del oleoso petróleo. Pero esta particularidad hace de ellos una bomba de tiempo bajo las enormes presiones habidas en los lechos oceánicos. En el caso de BP en el Golfo de México, tan pronto como se desmoronó la protección geológica y comenzó a entrar el agua en el yacimiento, la configuración del desastre estaba dada. Ahora nadie puede evitar que se disperse el contenido del yacimiento contaminando toda la cuenca y condenando a la regresión a toda la fauna y flora alcanzada por la catástrofe.

PERFORAR UN POZO BAJO TALES PRESIONES ES COMO PINCHAR UNA PELOTA DE BASQUET EN EL FONDO DE UNA PILETA DE NATACIÓN. EXISTE UNA ENORME POSIBILIDAD DE QUE COLAPSE TODA LA ESTRUCTURA GEOLÓGICA DEL YACIMIENTO Y TODO EL GAS Y EL PETROLEO DE DISPERSE DE UNA MANERA REPENTINA Y CATASTRÓFICA.

Dice el especialista en Ecología Claudio Lowy:

“Imaginemos que ocurrirá cuando las mismas empresas exploten petróleo en el entorno de Las Malvinas, a 3 km de profundidad, condiciones climáticas mucho más extremas, y explote un pozo petrolífero con el viento y el oleaje, en un par de semanas podríamos tener el petróleo en las costas patagónicas.

Imaginemos en Península de Valdez, por ejemplo, en un par de semanas más; y el fitoplancton, y la cadena trófica marina, profundamente afectados. Ahora bien, nuestros representantes no hablan de eso; sólo hablan de la participación de la Argentina en el negocio de la explotación petrolera.

Las empresas son las mismas, los capitales y los intereses también”.



En las imágenes se puede apreciar la coloración verde correspondiente a las formaciones de plancton de cuya presencia depende toda la vida de nuestro litoral marino, que ocurriría si este accidente se produjera en nuestras aguas.

El presidente Obama no sólo ordenó suspender toda concesión petrolera de aguas profundas en sus costas adyacentes, sino que acaba de ordenar una investigación criminal sobre los hechos sobre los que podría pesar la indemnización por catástrofe ecológica más cara de la historia jurídica internacional. Recordemos que por una laguna dentro de una reserva indígena en Ecuador se pagaron 34.000 millones dólares de indemnización por el derrame de un oleoducto.

La BP no puede detener el flujo surgente del preciado recurso, mientras ya muchos analistas económicos se preguntan cuál será el valor a futuro del barril si se confirmara el fracaso de una ingeniería de extracción totalmente incompatible con todas las formas de vida marina.

Arturo Avellaneda
http://permahabitante.blogspot.com/
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